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La importancia de la retroalimentación y el reconocimiento en la gestión del talento

En el ámbito empresarial, cada vez oímos hablar con más frecuencia del “feedback”. Este concepto anglosajón hace referencia a lo que nosotros denominamos retroalimentación. Esta se da como parte de un proceso de reconocimiento del valor que el empleado o empleados tienen para la empresa, y resulta ser una herramienta muy útil a la hora de mejorar la motivación.

No se trata simplemente de decirle a alguien que lo ha hecho bien. Es un proceso algo más complejo en el que la organización transmite su satisfacción con el trabajo y el esfuerzo realizados y, a la vez, aporta a sus empleados información que a estos les puede resultar de utilidad para seguir avanzando y mejorando al hacer sus tareas.

Retroalimentación y reconocimiento son dos caras de la misma moneda, pero no son exactamente lo mismo. Vamos a ver en qué se diferencian, hasta qué punto son importantes en el mercado laboral actual, y cómo puede una empresa mejorar sus procesos de reconocimiento y retroalimentación a la plantilla.

Tabla de contenidos

Retroalimentación y reconocimiento, ¿qué significa cada una de estas acciones?

El reconocimiento implica una apreciación y valoración hacia los logros, contribuciones y el esfuerzo de los empleados. Se puede manifestar a través de unas palabras de elogio, un premio, una bonificación, un ascenso, etc. Y se puede hacer tanto en público como en privado.

Por su parte, la retroalimentación es un proceso que consiste en aportar a una persona información sobre su desempeño en relación con ciertos estándares o expectativas. Por tanto, puede ser positiva o constructiva. 

La retroalimentación positiva suele ir acompañada de un reconocimiento. Le decimos a alguien que lo ha hecho bien, y luego analizamos qué es lo que está haciendo de una forma destacable. Cuando es constructiva, busca informar a una persona de que hay algunos aspectos en los que puede mejorar. En este caso no se trata de una crítica, sino de aportar información útil que pueda ayudar al empleado que la recibe a tomar medidas para conseguir en el futuro un reconocimiento por su buen hacer.

Las principales diferencias entre estos conceptos son los siguientes:

  • La retroalimentación aporta información sobre el desempeño, mientras que el reconocimiento expresa aprecio o valoración con respecto a un logro o a la contribución aportada por una persona.
  • El reconocimiento siempre es positivo, mientras que la retroalimentación puede ser positiva o constructiva.
  • La retroalimentación tiene como objetivo final guiar el desarrollo laboral de una persona y mejorar su desempeño. Por su parte, el reconocimiento refuerza los comportamientos deseables.

Si algo tienen en común retroalimentación y reconocimiento, es que son prácticas sencillas de llevar a cabo, que contribuyen de forma notable a mejorar la motivación y el compromiso de los empleados.

¿Por qué son tan importantes la retroalimentación y el reconocimiento?

Dedicamos una gran parte de nuestra vida a trabajar. Son horas y horas de esfuerzo y dedicación, tanto a nivel físico como mental y, precisamente por ello, todos agradecemos que nos digan que lo estamos haciendo bien. Que todo ese esfuerzo está valiendo la pena.

Además, hay que tener en cuenta que todo el mundo tiene aspiraciones profesionales. En este sentido, la retroalimentación es fundamental para que una persona pueda saber si está dando pasos en la dirección correcta para alcanzar su meta.

A fin de alcanzar la madurez laboral, precisamos que nos digan si lo estamos haciendo bien, y nos aporten información sobre aquello en lo que podríamos mejorar. Así como que nos feliciten cuando nuestro trabajo o nuestro esfuerzo han contribuido a que la empresa alcance sus objetivos.

Unos empleados que reciben información sobre su desempeño y a los que se reconoce su valía, son empleados mucho más felices y fieles. Están más comprometidos con la organización y se muestran dispuestos a seguir esforzándose.

Beneficios de la retroalimentación y el reconocimiento

Para entender mejor esto que hemos visto, es interesante analizar de forma más detallada los beneficios que aporta a la empresa y a sus empleados ampliar una política de reconocimiento de la valía y retroalimentación.

Mejora del desempeño

Ambas prácticas permiten a los empleados saber si su esfuerzo está dando los frutos esperados. En caso de no ser así, la información recibida les permite ajustar su comportamiento. Como resultado, tanto los miembros de la plantilla como la organización van a estar un poco más cerca de alcanzar las metas que se han marcado.

Incremento de la motivación

Cuando a una persona le decimos que lo está haciendo bien y, además, le damos información útil sobre aquellos aspectos en los que destaca, su compromiso con el trabajo y su motivación intrínseca aumentan. Porque se va a sentir más orgullosa de lo que está haciendo y va a esforzarse para seguir dando lo mejor de sí misma.

Fortalecimiento del compromiso

La retroalimentación (positiva o constructiva) y el reconocimiento ponen de manifiesto que la organización está haciendo un seguimiento de los miembros de la plantilla. Que tiene interés en saber cómo hacen su trabajo y en ayudarles a mejorar.

Permiten que la persona se sienta respaldada y perciba que hay un compromiso de la empresa hacia ella. Lo que se consigue es incrementar su compromiso y su disposición para trabajar hacia el cumplimiento de los objetivos comunes.

Desarrollo profesional

Las prácticas de las que estamos hablando son también herramientas para la mejora del desempeño laboral y el desarrollo de habilidades. Que son factores esenciales a la hora de aprovechar futuras oportunidades de desarrollo profesional.

Además, en muchos casos, el reconocimiento y la retroalimentación van ligados a medidas como el ofrecimiento de una capacitación adicional o la asignación de nuevos proyectos. Factores que ayudan a los empleados a avanzar en su carrera.

Mejora del clima laboral

Un buen flujo de información sobre el desempeño de las personas y la apreciación del esfuerzo y los logros, contribuyen al desarrollo de una cultura organizacional más saludable. Una en la que la empresa muestra un verdadero interés en la mejora de sus empleados.

Esto fomenta un ambiente de trabajo más positivo y de apoyo. En lugar de competir entre ellos, los trabajadores van a colaborar y se van a apoyar entre sí, para que la suma del esfuerzo de todos dé lugar a un nuevo reconocimiento para el equipo.

Retención del talento

Retroalimentación y reconocimiento cumplen un papel importante a la hora de retener el talento dentro de la organización. Si los empleados reciben información regular sobre cómo está siendo su desempeño, y se reconoce su trabajo, se van a sentir más valorados y comprometidos.

Esto implica que van a ser más propensos a permanecer en la empresa, porque se sienten valorados y saben que en ella tienen oportunidades para crecer y desarrollarse.

¿Cómo implementar una política de reconocimiento y retroalimentación en la empresa?

El primer paso es trabajar en la cultura organizacional. Implementar una que valore una retroalimentación honesta y respetuosa, transmitida de manera empática y siempre con un trasfondo constructivo. De manera que los líderes no tengan reparos a la hora de reconocer la valía de una persona y expresarle tanto lo que hace bien como posibles áreas de mejora.

Para ello, la cultura tiene que fomentar una comunicación abierta en la que también los miembros de la plantilla puedan aportar retroalimentación sobre la propia empresa.

Evaluar el desempeño

Una vez que la organización tiene claro que quiere dar reconocimiento y retroalimentación, es hora de poner en marcha un sistema de evaluación del desempeño. A fin de saber en qué destacan y en que flojean los miembros de la plantilla.

Hay muchas formas de obtener esta información: mediante test que miden el rendimiento, opiniones de compañeros y de jefes, entrevistas personales con el propio trabajador, análisis de los resultados de los proyectos en los que se ha participado, etc.

El objetivo es obtener datos suficientes como para poder trazar un perfil objetivo sobre cómo es el desempeño de una persona para, a partir de ahí, tomar decisiones. 

Empezar a reconoce

Efectuado el trabajo de recopilación de información, hay que hacer uso de los datos para empezar a dar reconocimientos y retroalimentación. 

Es aconsejable que la retroalimentación se ofrezca siempre de forma privada, mientras que el reconocimiento multiplica su efecto si se hace en público. Porque tiene un efecto positivo tanto sobre la propia persona felicitada como sobre el equipo.

Además, es importante que el feedback y el reconocimiento de la valía se hagan en tiempo real. Hay que reconocer los logros a medida que estos se suceden. Esto genera un flujo de positividad que inspira y motiva la actividad de la empresa en el momento idóneo para ello.

Ser consistente con el reconocimiento

A la hora de aportar retroalimentación y reconocimiento hay que hacerlo con todos los miembros de la organización, a cada uno en su justa medida. En caso contrario, algunos integrantes de la plantilla pueden sentirse infravalorados, y esto podría desencadenar un conflicto.

La idea es que, reconocer el esfuerzo y aportar información útil sobre cómo se está trabajando, se convierta en algo habitual en la empresa. Pero este es un proceso algo complejo que requiere de algo de adaptación tanto por parte de la organización como de sus empleados. La gran ventaja es que, si se hace bien, los resultados van a ser muy positivos para todos los implicados.

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