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El poder del reconocimiento: cómo impulsar el compromiso y el rendimiento en Recursos Humanos

El diccionario nos dice que reconocer es identificar, distinguir o poner en valor a una persona por alguna o alguna de sus características, o por una actividad que ha llevado a cabo.

En el campo de los Recursos Humanos, el poder del reconocimiento se ha venido subestimando durante décadas. Primando más bien la crítica poco constructiva a la hora de aportar retroalimentación a los trabajadores.

Por suerte, esto está cambiando. Las empresas son ahora más conscientes que nunca de que el reconocimiento puede actuar como una fuerza transformadora, porque motiva a los empleados y contribuye a crear un entorno de trabajo mucho más positivo y productivo.

Veamos cuál es la importancia del reconocimiento en el entorno laboral actual, y qué podemos hacer para sacarle el máximo partido posible.

Tabla de contenidos

La importancia del reconocimiento a los empleados

Como acabamos de señalar, valorar públicamente a un empleado tiene un impacto positivo tanto sobre él como sobre el conjunto de la plantilla. Algo que beneficia directamente a la empresa.

Podemos afirmar que el reconocimiento genera efectos beneficiosos sobre:

Motivación y compromiso

Trabajar implica hacer un esfuerzo físico y mental. Cuando ese esfuerzo es prolongado en el tiempo y las tareas a afrontar son siempre iguales o similares, se produce una desmotivación. Es decir, descienden las ganas de cumplir con las responsabilidades.

Esto provoca que los trabajadores sean menos productivos, que estén apáticos, y que pierdan de vista el objetivo prioritario de la empresa.

Cuando a una persona se le reconoce su valía en el trabajo, sabe que el esfuerzo que realiza es importante para su empresa y que esta es consciente de ello. El efecto inmediato es que se incrementa la motivación y se refuerza el compromiso para seguir trabajando y alcanzar las metas pautadas.

Mejora del rendimiento

Cuando una persona está motivada, su rendimiento mejora notablemente. Porque está dispuesta a dar lo mejor de sí misma para cumplir con las expectativas que sabe que otros tienen sobre ella.

Al reconocer el trabajo de un empleado se refuerzan tanto su autoestima como su autoconfianza, y esto también influye en el rendimiento. No es solo que se trabaje más, es que también se trabaja mejor. Es decir, que se gana en efectividad.

Refuerzo de comportamientos positivos

Reforzar los comportamientos positivos es una pauta básica de la educación. Buena prueba de ello es que, cuando un niño hace algo bien, se lo decimos y le felicitamos por ello. Lo que conseguimos es que entienda que esa conducta es apropiada y valorada por los demás y, por tanto, que la vuelva a repetir en el futuro.

Con los adultos este sistema de refuerzo de los comportamientos positivos funciona exactamente igual. Cuando en una empresa se reconoce el esfuerzo de ciertas personas, o se elogia su forma de trabajar, se empieza a crear un patrón de buenas prácticas.

El resto de la plantilla también quiere ser valorada y felicitada y, por tanto, empezará a adoptar esas pautas de comportamiento que ahora sabe que son bien vistas. Como resultado, se fomentan las conductas que resultan más productivas y que contribuyen a crear un buen ambiente laboral.

Mejora de la satisfacción laboral

Los empleados no quieren ser un número, desean ser tenidos en cuenta, y esto es algo que se consigue a través del reconocimiento de sus aportaciones. 

Ya hemos visto que esto da como resultado una plantilla más motivada y productiva, y la consecuencia directa es que el ambiente laboral mejora. Todo el mundo está más tranquilo y se trabaja mejor. A la larga, esto funciona como herramienta para la atracción y la retención del talento. 

El efecto que se deriva de todo lo anterior que la empresa ahorra. Se ahorra los costes asociados al absentismo laboral, y también en costes de rotación y de reclutamiento.

¿Cómo fomentar la cultura del reconocimiento en las empresas?

Está claro que todo son ventajas. Pero las organizaciones no están acostumbradas a practicar el reconocimiento hacia sus empleados (salvo en casos muy concretos), y es normal que no sepan muy bien cómo han de hacerlo.  

Aquí van algunas medidas que pueden ser de utilidad para convertir el reconocimiento en una herramienta perfecta para impulsar el compromiso y el rendimiento de los empleados:

Establecer una cultura del reconocimiento

Lo primero es convertir el reconocimiento en un valor fundamental dentro de la propia organización, que forme parte de su cultura empresarial. Para lograrlo, esta debe ser consciente de lo importante que es dar relevancia a ciertos comportamientos y formas de trabajar, e implementar medidas que ayuden a llevar a cabo esa tarea de poner en valor a los demás.

Aunque lo esencial es que el reconocimiento se dé en vertical, de la dirección hacia los subordinados, en una empresa que ha interiorizado la importancia del reconocimiento en su cultura y sus valores, este se va a dar también a nivel horizontal. De modo que empleados del mismo nivel no tendrán problema a la hora de valorar el esfuerzo que hacen sus compañeros.

Programas de reconocimiento

Hay muchas formas de darle significancia al trabajo que realiza una persona, y lo más común es hacerlo en público mediante una felicitación. Esto puede hacerse en una reunión, o incluso a través de un mensaje en la intranet de la empresa.

Pero, además, no es mala idea que esa retroalimentación positiva vaya acompañada de un beneficio extra. Por ejemplo, una tarjeta regalo o un par de días libres adicionales.

Si la empresa cuenta con un programa de reconocimiento, los empleados sabrán que hay algo más que una felicitación esperándoles si lo hacen bien.

Reconocimiento personalizado

El reconocimiento deja de tener el valor, y la influencia que estamos viendo a lo largo de este artículo, si se convierte en algo estandarizado. Esto ocurre si la empresa utiliza siempre la misma carta de felicitación.

La clave para que la retroalimentación surta efecto es que se haga lo más personalizada posible. Destacando qué es lo que ha hecho bien esa persona en concreto, dándole un valor como individuo.

Reconocimiento en tiempo real

Tan importante como hacer un buen reconocimiento es saber cuándo hacerlo. Aunque muchas empresas esperan a eventos importantes como una convención, esto no siempre es lo más aconsejable.

Si alguien hace algo bien, es importante decírselo de inmediato. No es necesario organizar una ceremonia ni complicarse la vida, unas palabras de reconocimiento y agradecimiento son más que suficientes. Un simple “buen trabajo” puede hacer más por motivar a un empleado que cualquier otra medida más compleja y costosa.

Celebración del reconocimiento

No hay que esperar a un evento importante para dar el reconocimiento pero, una vez que este se ha dado de forma personal, sí se puede organizar un acto o celebración para destacar lo bien que lo está haciendo uno o varios de los empleados.

De nuevo, no es necesario planificar nada complicado. Puede ser una reunión informal con un catering, en la que se haga un reconocimiento público y, además, todos los compañeros estrechen lazos entre sí.

Esto no solo aumenta la motivación, sino que incrementa de manera muy notable el sentido de pertenencia dentro de la plantilla. Algo que también incide de forma positiva a la hora de retener el talento.

Capacitación en reconocimiento

Los líderes están tan poco acostumbrados a poner en valor a sus empleados, que con frecuencia no saben cómo hacerlo de una manera efectiva.

Para ellos resultará mucho más fácil cumplir esta nueva misión si reciben la formación adecuada en esta materia. Ser capaces de reconocer el valor de otros y de expresarlo, es ya una habilidad imprescindible para los líderes de nuevo cuño.

Comunicación clara

Cuando un empleado ve que se está felicitando a otro, lo que desea en ese momento es saber por qué se está produciendo esa situación. ¿Qué ha hecho esa persona que merezca un reconocimiento público? 

Una comunicación bien realizada ayuda a los empleados a entender mejor por qué se está valorando a una persona en concreto y a tener claro que se espera de ellos. Como decíamos antes, con esto se consigue crear un decálogo de buenas prácticas que los trabajadores se animarán a seguir, porque todo el mundo quiere que su esfuerzo sea tenido en cuenta.

Feedback constructivo

Apostar por el reconocimiento no implica dejar de lado la comunicación en cuanto a las formas de trabajar y las actitudes que sería aconsejable mejorar. En ningún caso esto debe transmitirse como una crítica, sino como una retroalimentación de tipo constructivo.

Lo cual supone decirle a la persona qué es lo que puede hacer para seguir mejorando. No se le “regaña” sino que se le aportan opciones de solución para que continúe con su desarrollo profesional.

Como todas las prácticas destinadas a mejorar el rendimiento del personal, las de reconocimiento deben ser evaluadas periódicamente para medir su eficacia. Para poder hacer ajustes en ellas si fuera necesario.

El reconocimiento en las empresas desempeña un papel fundamental a la hora de mejorar el bienestar de los empleados y volverlos más productivos. Por eso, las organizaciones que ponen en marcha medidas que permiten valorar a su plantilla, pueden llegar a cosechar un mayor éxito, porque lo tienen un poco más fácil para alcanzar sus metas.

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