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Soft Skills para la transformación digital: lo que las empresas necesitan

Con frecuencia, hemos hecho mención en este blog a que el rápido avance de la tecnología está dando lugar a un cambio drástico en la forma de trabajar. Algo que, a su vez, está generando desajustes entre la oferta y la demanda laboral. Porque las empresas necesitan ahora empleados que estén bien capacitados para hacer frente a la transformación digital, y no siempre los encuentran.

Más allá de las competencias técnicas de sus empleados, para que una empresa sea capaz de adaptarse a las nuevas tendencias tecnológicas y a las novedosas formas de trabajar que estas traen aparejadas, requiere contar con una plantilla con un amplio conjunto de habilidades blandas o soft skills. Porque son precisamente estas últimas las que van a permitir a los equipos adaptarse y colaborar en un entorno que está en constante evolución.

Pero, ¿qué habilidades blandas son esenciales en este nuevo escenario?

Tabla de contenidos

Flexibilidad y adaptabilidad 

Aunque las recogemos conjuntamente en este apartado, es importante dejar claro que no son lo mismo. Lo que ocurre es que, por lo general, las personas flexibles son adaptables, y viceversa.

Flexibilidad

La flexibilidad se refiere a la capacidad que tiene un sujeto de ajustarse a diferentes situaciones sin perder los nervios y sin dejar de ser eficaz en su trabajo. 

Si aplicamos esto al contexto de la transformación digital, implica que las personas flexibles son aquellas que se muestran abiertas a la llegada de nuevas ideas, a la aplicación de nuevas formas de trabajar y al uso de tecnologías diferentes a las habituales.

Los empleados flexibles pueden abordar todo tipo de tareas y proyectos con una mentalidad abierta, y esto les permite ajustarse de forma rápida y eficaz a las necesidades tanto del negocio como del mercado. 

Un empleado flexible puede cambiar rápidamente su enfoque, se muestra dispuesto a buscar nuevas soluciones, y no teme salir de su zona de confort.

Adaptabilidad

Esta habilidad es ligeramente diferente a la anterior. Quien tiene desarrollada la competencia de adaptabilidad no solo acepta los cambios, sino que es capaz de prosperar en entornos novedosos y desconocidos.

Un individuo adaptativo puede hacer frente a situaciones imprevistas con calma, buscando soluciones efectivas y aprendiendo de los errores si es que llega a cometerlos.

Esto, aplicado a un entorno en el que la transformación digital es una prioridad para las empresas, implica contar con empleados dispuestos a aprender nuevas habilidades y a manejar nuevas herramientas, aunque suponga un importante desafío para ellos.

Una empresa lo tiene fácil para saber si en su plantilla la adaptabilidad es una habilidad blanda con mucha presencia o no. Si ante el anuncio de un cambio en el software que se utiliza para la gestión del negocio todo son quejas y malas caras, está claro que una buena parte de los empleados son inflexibles y van a mostrar resistencia ante el cambio. Les costará aprender a manejar la nueva herramienta digital y nunca serán capaces de sacarle todo el partido posible. Esto no solo es malo para ellos, sino también para la empresa que, tras invertir en un importante elemento de transformación digital, no va a poder sacarle todo el rendimiento que esperaba.

Por el contrario, si la mayor parte de la plantilla recibe bien el cambio en las herramientas de trabajo, e incluso se muestra ilusionada ante la perspectiva de trabajar de manera diferente. Entonces podemos afirmar que estamos ante un equipo de trabajo con un buen nivel de adaptabilidad.

La flexibilidad y la adaptabilidad están muy vinculadas con otras dos habilidades blandas que también son muy necesarias en un momento como el actual: la resiliencia y el aprendizaje continuo.

La resiliencia la entendemos como la capacidad que tienen los seres humanos de recuperarse frente a la adversidad y volverse más fuertes. Se trata de aprender de los errores, y resulta fundamental para mantener tanto el bienestar personal como la productividad a nivel profesional.

Porque las personas resilientes afrontan con una actitud positiva los momentos difíciles y son capaces de seguir adelante pase lo que pase.

Si algo tienen en común quienes han desarrollado las habilidades de adaptabilidad y flexibilidad, es que son personas dispuestas a aprender de forma continua. Algo que supone una gran ventaja para las empresas en un entorno de transformación digital.

Porque los profesionales dispuestos a invertir tiempo y esfuerzo en seguir formándose, se vuelven cada vez más competentes a nivel técnico, a la vez que siguen perfeccionando capacidades como su adaptabilidad, su flexibilidad y su resiliencia.

Pensamiento crítico y resolución de problemas

Cuanto más avanza la tecnología, más necesario es que los seres humanos desarrollemos las habilidades blandas de pensamiento crítico y resolución de problemas. Si combinamos la velocidad del tratamiento de la información que nos ofrece la Inteligencia Artificial con estas habilidades blandas, tendremos un tándem perfecto de trabajo que ayudará a las empresas a alcanzar sus objetivos.

Pensamiento crítico

Esta soft skill implica que una persona tiene capacidad para analizar de forma objetiva la información que recibe, extrayendo sus propias conclusiones

En la actualidad, gracias a las nuevas tecnologías, los empleados tienen acceso fácil y rápido  a una gran cantidad de información, pero necesitan hacer un proceso interno de análisis y comprensión de la misma. 

Si un trabajador tiene bien desarrollado su pensamiento crítico, será mucho más capaz de identificar oportunidades, desafíos y los riesgos que pueden hacerse patentes, que uno que no haya trabajado tanto esta competencia.

Resolución de problemas

El pensamiento crítico es un componente básico de otra habilidad blanda esencial en el contexto actual, que es la capacidad de analizar y resolver problemas.

La transformación digital trae consigo problemas y situaciones que no habíamos enfrentado antes. Para sobreponerse y aprovechar las oportunidades, los empleados tienen que ser capaces de descomponer los problemas complejos en componentes más manejables y trabajar con ellos para resolverlos.

En la actualidad, esto nos lleva a encontrar formas de optimizar los procesos de trabajo o los propios productos y servicios ofrecidos, y también a mejorar la satisfacción del cliente.

Aunque diferentes entre sí, muchas habilidades blandas están interconectadas. A medida que se desarrollan unas, van apareciendo otras que requieren de las primeras. En el caso del pensamiento crítico y la capacidad para resolver problemas, para que estas habilidades se desarrollen todo lo posible, es necesario que antes la persona haya profundizado en sus capacidades de creatividad e innovación.

Porque quien tiene la suficiente imaginación como para plantearse diferentes escenarios, puede reflexionar de forma más crítica sobre los problemas y hallar la solución más eficiente para los mismos.

Colaboración y trabajo en equipo

La transformación digital es una gran aliada de nuevas formas de trabajar como el trabajo remoto. Sin embargo, no va a dar lugar a un trabajo más individualizado, sino que aboga por el trabajo en equipo.

En consecuencia, el trabajo colaborativo es más importante que nunca en el contexto actual. Porque los empleados y sus líderes deben abordar unos desafíos que nunca han enfrentado antes, y ya sabemos que la unión hace la fuerza.

Para lograrlo, lo primero que hace falta es que los miembros de la plantilla tengan bien desarrollada la habilidad blanda de comunicación. Porque los equipos digitales tienen que comunicarse de forma clara y abierta, especialmente si sus integrantes no están compartiendo un mismo espacio físico porque trabajan desde diferentes ubicaciones.

La tecnología ha dado lugar a nuevos medios de comunicación como los correos electrónicos, la mensajería instantánea o las videoconferencias. Y las empresas necesitan que sus empleados sepan usar estos canales a nivel técnico, y puedan expresarse de forma clara y concisa a través de ellos. En caso contrario, el trabajo colaborativo será extremadamente complicado.

Junto a una mejora en la comunicación, los equipos de alto rendimiento digitalizados tienen otras necesidades:

  • Que los roles y las responsabilidades de cada miembro de la organización estén claros.
  • Contar con una diversidad de perfiles dentro del grupo, para contar con diferentes perspectivas, habilidades y experiencias.
  • Que los miembros tengan elevados niveles de flexibilidad y adaptabilidad. Para que no les importe ajustar su estrategia y forma de trabajar según varíen las necesidades de la empresa.
  • Que exista confianza y apoyo mutuo. De forma que cada individuo confíe en las habilidades y el juicio de sus compañeros.

Gestión del cambio

Los cambios tecnológicos son rápidos y disruptivos, de manera que el tiempo del que disponen las empresas para adaptarse es muy breve. Si no están atentas y van ajustando su forma de trabajar a medida que llegan los cambios, pueden quedarse atrás y perder la posición que tenían en el mercado.

Precisamente por ello, la habilidad para gestionar el cambio es otra de las competencias blandas esenciales que se demandan en los empleados. 

Si estos son capaces de adaptarse a los ajustes de forma rápida y no muestran resistencia ante el cambio, la empresa tiene asegurado su avance.

La transformación digital supone uno de los retos más grandes que ha afrontado el mundo empresarial y laboral. Un proceso que implica desafíos, pero también oportunidades, tanto para las empresas como para sus empleados. En este contexto, las habilidades blandas son la clave para que todos salgan ganando.

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