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Inclusión laboral: barreras y enemigos de la diversidad

En alguna ocasión ya hemos hablado de los equipos diversos y de la importancia que tienen dentro de las organizaciones. Para que este tipo de equipos puedan existir, es necesario abrazar una política de selección que abogue por la inclusión laboral. Aunque muchas empresas ya lo hacen, todavía podemos encontrarnos una serie de barreras y obstáculos que dificultan el acceso al mercado laboral y al desarrollo de una carrera profesional a quienes pertenecen a determinados colectivos.

Tabla de contenidos

¿Qué es la inclusión laboral?

La inclusión laboral es el conjunto de procesos que buscan la plena integración en el mercado laboral de aquellas personas que tradicionalmente han sido discriminadas por unas razones o por otras. Por ejemplo, quienes están afectados por una discapacidad, los miembros de la comunidad LGBTQ+, los mayores de 45 años, quienes pertenecen a minorías étnicas, etc.

Lo que se busca es crear entornos de trabajo que fomenten la diversidad y la equidad, eliminando las barreras que impiden que ciertos grupos de personas accedan a empleos acordes con su formación, sus habilidades y sus capacidades.

Conseguirlo es una labor compleja, porque no basta con cambiar la política de selección para acabar con los sesgos, sino que hay que fomentar una cultura empresarial que promueva la tolerancia y el respeto hacia todas las personas, sin aplicar ningún tipo de discriminación. En este sentido, la educación y la sensibilización del resto de miembros de la plantilla, para conseguir la eliminación de estereotipos y prejuicios a la hora de seleccionar y promocionar a empleados, es de vital importancia.

¿Por qué es importante la inclusión laboral?

Estamos en el siglo XXI y la exclusión en el mercado laboral (y en todos los ámbitos de la vida) continúa existiendo. Si no pertenecemos a uno de esos grupos que tradicionalmente han sido excluidos, quizá no la percibamos, pero está ahí y es una realidad muy dura de afrontar para quien la padece.

Aunque parezca increíble, a día de hoy todavía hay quien tiene que esconder su orientación sexual en una entrevista de trabajo por temor a no ser considerado un aspirante idóneo. Incluso candidatos que tienen problemas para realizar un proceso de selección porque tienen una deficiencia visual y la web a través de la que tienen que enviar su currículum no está adaptada para ellos. En el caso de las mujeres, se ha avanzado mucho en su inclusión laboral en las últimas décadas, pero el techo de cristal sigue existiendo en algunos sectores, y esta es otra barrera para la inclusión.

La inclusión laboral, como polo opuesto a la exclusión, es importante para los colectivos que siguen teniendo dificultades a la hora de acceder a un empleo o a promocionar, pero también lo es para la sociedad en su conjunto. Porque, si conseguimos que todo el mundo pueda acceder a un empleo digno y acorde a sus capacidades, estaremos promoviendo el bienestar emocional, económico y social del conjunto de la población.

La realidad de la inclusión social

La mejor prueba de la importancia que tiene la inclusión laboral es que entidades internacionales como la Organización de Naciones Unidas están trabajando para mejorar. Intentan conseguir integrar en el mercado de trabajo a grupos que han sido históricamente excluidos o que están en una situación de vulnerabilidad con respecto a otros.

En España, se ha avanzado poco a poco. En 2021, el 34,6% de las personas de entre 16 y 64 años con una discapacidad oficialmente reconocida tenían empleo. Es todavía una cifra muy baja, pero estamos a años luz de diferencia con las estadísticas de 30 años atrás. Si revisáramos los datos de empleo de otros colectivos tradicionalmente excluidos, seguramente los datos no serían mucho mejores. Por eso, es hora de empezar a trabajar para derribar las barreras que están impidiendo la plena inclusión laboral en las empresas, y la mejor forma de hacerlo es conocerlas bien para saber hacerles frente.

Barreras y enemigos de la diversidad en el ámbito laboral

Indiferencia

Como comentábamos antes, muchas de las personas que no pertenecen a una minoría afectada por la exclusión laboral no creen realmente que esta exista. Consideran que en el mercado laboral se da una verdadera igualdad de oportunidades para todos.

Pensémoslo de nuevo: ¿cuántas personas sordas trabajan en tu empresa? ¿Cuántos futbolistas hombres han reconocido abiertamente su homosexualidad? ¿Cuántas personas en sillas de ruedas ves trabajando delante de las cámaras en un programa de televisión?

Una de las grandes barreras para la inclusión es la indiferencia que el resto de la sociedad muestra hacia la exclusión. Como no es un problema que les afecte, la mayoría de las personas tienden directamente a ignorarlo. No le brindan importancia y no luchan al lado de quienes son más vulnerables para que estos vean realizado su derecho a la inclusión.

También es importante tener en cuenta que, con frecuencia, esa indiferencia se da directamente por el mero desconocimiento. Si no conocemos a nadie que se haya encontrado con importantes barreras para acceder al mercado laboral, no tendremos información de primera mano que nos ayude a entender su problemática y cómo se siente esa persona.

Prejuicios como enemigo de la inclusión laboral

Los sesgos inconscientes están en nuestra mente y los aplicamos casi sin darnos cuenta. Estos nos llevan a pensar que un hombre siempre va a ser mejor opción para un trabajo físico que una mujer, o que los miembros de determinadas minorías pueden causar problemas si se integran dentro de la plantilla.

Los sesgos nos llevan a prejuzgar a las personas en base a cuestiones como su origen, su género, su formación… sin pararnos a evaluar cómo es realmente la persona que tenemos delante. Es difícil separar de esas condiciones que estamos usando para trazarnos un perfil de ella que, seguramente, tenga poco o nada que ver con su realidad.

Los sesgos siguen estando muy presentes en el proceso de selección y son un enemigo para la integración laboral y para la creación de equipos diversos. Acabar con ellos requiere de mucha educación y formación a quienes trabajan en selección de personal, para que aprendan a identificar cuándo los sesgos están entrando en acción y puedan descartarlos.

Falta de accesibilidad

Hay empresas que abogan por la diversidad y la no discriminación y, aún así, suspenden en integración laboral. Y muchas veces lo hacen porque no son lo suficientemente accesibles para aquellas personas que puedan necesitar de alguna adaptación para desempeñar su trabajo.

Por ejemplo, que el edificio en sí mismo no sea accesible. O que el hardware y software utilizados no sean aptos para su manejo por personas que puedan tener algún tipo de discapacidad. Eso podría ser el caso de un problema de visión o audición, o falta de movilidad en la mano.

Falta de capacitación y apoyo

La formación a los empleados es esencial para todas las empresas. Esta no solo les ayuda a desarrollar nuevas competencias, sino que juega un importante papel a la hora de mejorar el clima laboral.

En muchas empresas, se sigue optando por la exclusión con tal de no tener que invertir tiempo, dinero y esfuerzo en más capacitaciones y formaciones. Porque una empresa inclusiva debe dar la formación y capacitación que sea necesaria a aquellos de sus empleados que pertenecen a colectivos vulnerables. Pero también tiene que formar y capacitar al resto de la plantilla para evitar cualquier tipo de discriminación.

Sobreprotección como enemigo de la inclusión laboral

Especialmente cuando hablamos de las personas con discapacidad, existe una tendencia a tratarlas de forma condescendiente, con un excesivo cuidado, e intentando protegerlas. Esto, lejos de ser positivo para ellas, puede dificultar su proceso de aprendizaje y su desarrollo a nivel personal y profesional.

Las empresas deben entender que los empleados que pertenecen a colectivos más vulnerables en lo que respecta al acceso al empleo, pueden requerir un poco de ayuda extra al principio. Pero eso es exactamente igual que cualquier nuevo trabajador que necesita adaptarse a la forma de trabajo en un nuevo puesto. Después, hay que dejar que el empleado se desarrolle con libertad y autonomía.

Si no lo hacemos así, es posible que podamos integrar a personas de colectivos tradicionalmente excluidos en nuestra empresa. Pero a la vez nunca conseguiremos que se sientan del todo cómodas y no será raro que tarde o temprano decidan llevarse su talento a otro lugar.

¿Cómo plantarle cara a estos enemigos de la inclusión laboral?

Ahora que conocemos las barreras más destacadas, llega el momento de hacer algo para acabar con ellas, y estas son algunas de las mejores soluciones:

Formación e información

Todos los equipos de trabajo deben ser conscientes de que conseguir la inclusión es un objetivo más de la empresa. Tienen que aprender a gestionar la diversidad y adaptarse a las circunstancias en cada momento.

Visibilizar la diversidad

La indiferencia y el desconocimiento nos hacen pensar que el mundo es justo como lo vemos nosotros. Pero debemos ser conscientes de que existen muchas otras realidades fuera de nuestro entorno. 

Visibilizar la diversidad es algo en lo que debemos trabajar a nivel social. Solo así vamos a poder acabar con los prejuicios y lograremos darle importancia a la realidad que viven otras personas.

Dentro de la empresa, podemos caminar hacia este objetivo con medidas como jornadas de diálogo, actividades de voluntariado o un teambuilding social.

Conseguir la inclusión laboral no es una tarea fácil, pero es posible. Si las organizaciones ponen un poco de su parte, y los empleados otro poco, entre todos conseguiremos una sociedad más justa en la que la igualdad de oportunidades sea una realidad y no una mera aspiración.



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