Tendencias 2023: ¿cómo potenciar a tu personal?

El comienzo del año es un buen momento para plantearse nuevas metas e implementar cambios que ayuden a conseguirlas. Si lo hacemos a nivel personal, ¿por qué no deberían hacerlo las empresas? Muchas de ellas ya están trabajando para sumarse a las tendencias de Recursos Humanos para 2023, y uno de los principales retos que deben afrontar es cómo gestionar mejor el talento de su plantilla y aprovechar al máximo su potencial.

La gestión del talento es una cuestión especialmente compleja para la que no existen fórmulas mágicas. Lo que sí existen son una serie de buenas prácticas que pueden resultar de mucha ayuda a la hora de lograr mejores resultados, y son estas precisamente las que vamos a analizar hoy con mayor profundidad.

Tabla de contenidos

La importancia de la motivación para potenciar el talento

No importa el número de habilidades y capacidades que tenga una persona, si esta no se encuentra a gusto en su trabajo, no estará motivada y no llegará a desplegar todo su potencial. Es por ello que para las empresas se ha vuelto imprescindible mantener unos buenos niveles de motivación entre su plantilla.

Un trabajador motivado rinde más y se siente más integrado dentro de la empresa, lo que reduce el riesgo de que desee marcharse a trabajar a otro sitio. Además, al sentirse mejor, es más creativo y más productivo, lo que incide positivamente en su crecimiento a nivel personal y profesional.

El resultado de esto es que la empresa es percibida por todos como un buen lugar para trabajar, ya que valora el capital humano y se esfuerza por mejorar el bienestar laboral. Y esto da lugar a una mayor competitividad.

Ahora que sabemos lo verdaderamente importante que puede ser la motivación, vamos a ver qué pueden hacer las empresas para mejorarla y conseguir así que sus empleados desplieguen todo el potencial que llevan dentro.

Aprender a identificar el talento

Lo primero que debe tener claro la entidad es a qué trabajadores debe dedicar sus esfuerzos. Es decir, quienes son esas personas en las que resulta especialmente importante mejorar su motivación, porque tienen un talento que es realmente beneficioso para la compañía.

Por eso, el primer reto es aprender a identificar el talento. En este sentido, muchas empresas cometen el error de estar buscándolo constantemente fuera a través de nuevos procesos de selección, e ignoran a los empleados talentosos que ya trabajan para ellas, lo que hace aumentar la desmotivación.

El talento es la capacidad y aptitud que tiene una persona para aprender cosas y desarrollar nuevas habilidades. Es una soft skill que es necesario trabajar, porque de poco va a servir ese talento si el empleador no toma medidas para potenciarlo.

Un empleado que hace a la perfección todas sus tareas, puede ser muy efectivo, pero quizá no sea talentoso, porque no tenga capacidad para ir más allá de lo que ya está haciendo. El talento se mide con algo más que con las evaluaciones de rendimiento, requiere de un trabajo minucioso de observación para detectar características que nos pueden advertir de su presencia, como la capacidad para trabajar en equipo, el hecho de tener una actitud positiva, la capacidad creativa, las habilidades de comunicación, la habilidad para tomar decisiones o el compromiso de entrega, entre otras.

Cuidar y motivar a los empleados talentosos

Dado el primer paso, ahora la empresa ya sabe qué miembros de su plantilla son especialmente valiosos. Se trata de personas talentosas que esconden un potencial mucho mayor del que parece a primera vista, y que pueden convertirse en empleados de alto rendimiento.

Pero haberlos identificado no es suficiente. No nos basta con saber que una persona tiene talento, debemos hacer que se sienta valorada y potenciar sus capacidades porque, si no lo hacemos así, acabará por aparecer esa desmotivación que es fuente de conflictos laborales, bajas, ausencias injustificadas, bajadas de rendimiento y, en última instancia, de la extinción del contrato de trabajo.

Hay diferentes manera de cuidar y motivar a los empleados talentosos, pero hay dos que siempre dan buenos resultados:

Fomentar el desarrollo de nuevas habilidades

Como decíamos antes, tiene talento aquella persona que está capacitada para desarrollar nuevos conocimientos y habilidades, así que es buena idea potenciar ese crecimiento desde la propia empresa. Por ejemplo, ofreciendo formación de manera continuada, tanto en materias relacionadas con las habilidades duras que son imprescindibles para llevar a cabo las tareas del puesto de trabajo ocupado, como en habilidades blandas que pueden ser de utilidad en ese puesto, en cualquier otro, incluso en la vida personal.

Ofrecer un desarrollo de carrera

Si el empleado sabe que está “condenado” a hacer siempre lo mismo mientras permanezca en la empresa, al final se acabará desanimando. Porque pasado un tiempo se aburrirá de sus tareas, que ya no supondrán ningún reto, y que realizará de manera casi automatizada.

Además, si el trabajador ve que cada vez que surge una vacante esta no se cubre con miembros de la plantilla, sino que se recurre a un nuevo proceso de selección externa, tendrá todavía menos motivación para esforzarse.

Lo bueno es que se puede luchar contra esto implementando un plan de desarrollo de carrera. No todo el mundo puede ascender, pero sí se puede ofrecer a los trabajadores la posibilidad de ir asumiendo nuevas tareas en su puesto, o incluso una movilidad horizontal dentro de la empresa.

Generar un clima de confianza

Uno de los principales retos de los líderes de nueva generación es conseguir crear un clima de confianza con los miembros de su equipo. Que estos vean en su jefe a una persona en la que pueden confiar y, para que esto sea posible, es esencial contar con una buena comunicación.

La información debe fluir por toda la estructura jerárquica, no solo de arriba abajo, también de abajo arriba, porque es esencial que quienes toman decisiones estén al tanto de las opiniones y las ideas de los principales afectados por los problemas, que son los empleados. Además, la comunicación también debe discurrir en horizontal. Solo así se genera un clima de auténtica confianza que hace que los empleados se sientan mucho más a gusto y más integrados.

Pero no es suficiente con que haya una buena comunicación y una escucha activa, influye también mucho la actitud de los líderes y los ejecutivos. Si muestran empatía y amabilidad, conseguirán disminuir el estrés y que los empleados se sientan más libres a la hora de hablar y de exponer sus problemas, incluso si tienen que comunicar su malestar.

Reconocer los logros

Durante años, la retroalimentación que recibían los empleados era siempre negativa. Si hacían algo mal eran reprendidos por ello, incluso en público, pero no ocurría lo mismo cuando su forma de actuar y de cumplir los objetivos era la correcta.

Por suerte, de un tiempo a esta parte esto ha cambiado. Porque ha quedado demostrado que reconocer los logros de una persona influye positivamente en su nivel de satisfacción y de motivación. De hecho, si se hace en público, también se mejora la motivación del resto de la plantilla, que se siente impulsada a trabajar más para conseguir una felicitación pública.

En cuanto a la retroalimentación negativa cuando algo no se ha hecho de la forma correcta, esta sigue siendo igual de necesaria, pero lo preferible es darla siempre en privado, y de forma que no se trate solo de una crítica, sino que el trabajador pueda extraer algo positivo de la charla y saber qué puede hacer para no caer otra vez en el mismo error.

Mejorar el salario

Las preocupaciones económicas son una gran fuente de estrés para los empleados. Si estos no reciben a cambio de su esfuerzo un salario que les permita cubrir algo más que sus necesidades básicas, su motivación va a descender rápidamente, al mismo ritmo que crecerá su intención de buscar empleo en otro sitio en el que les paguen más.

Sabemos que los empleados no se mueven solo por dinero, pero no podemos obviar el hecho de que de poco van a servir elementos como el salario emocional o un buen ambiente laboral de cara a mejorar la motivación, si la nómina de una persona es demasiado baja. De ahí que una de las medidas a abordar sea la mejora salarial, garantizando una remuneración justa e igual para todos aquellos que lleven a cabo el mismo trabajo.

Junto al salario, también se pueden implementar otras medidas de carácter económico, como el reparto de beneficios, o las aportaciones de la empresa a un plan de pensiones del empleado.

Definir claramente los objetivos

Ocurre con frecuencia que los trabajadores no pueden dar lo mejor de sí mismos porque no saben realmente qué es lo que se espera de ellos, y esto está provocado por una falta de definición de las metas.

Los empleados estarán más motivados y trabajarán de manera más efectiva si saben qué objetivo deben alcanzar. Y su efectividad será todavía mayor si los grandes objetivos se dividen en metas más pequeñas y accesibles a corto o medio plazo, porque así se tiene la sensación de que siempre se está avanzando.

La desmotivación de la plantilla es un gran problema para la empresa, que va a derivar en una pérdida de productividad y en un incremento de los costes, así que merece la pena hacer ahora una pequeña inversión de tiempo y dinero para adoptar medidas que permitan a los miembros de la plantilla sentirse más motivados y desplegar todo su potencial.