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Recompensas no monetarias: descubriendo alternativas creativas para reconocer el esfuerzo de los empleados

Las empresas son cada vez más conscientes de que no solo compiten entre ellas en el mercado por captar la atención de los clientes y conseguir más ventas, también lo hacen a la hora de atraer y retener el talento.

La manera de trabajar está en pleno cambio debido al auge de fenómenos como la digitalización y la automatización, y a la irrupción de tecnologías tan novedosas como la Inteligencia Artificial. Esto ha ido provocando ajustes en las habilidades y competencias que se les exigen a los empleados. Junto a las habilidades técnicas que siempre son necesarias para ocupar un determinado puesto de trabajo, en los últimos años han ido ganando protagonismo las habilidades blandas.

Para las empresas, es complicado encontrar personas que posean las habilidades duras y blandas que son necesarias para desempeñar las tareas propias de un puesto de trabajo de forma óptima. Por tanto, el talento se valora más que nunca.

Es en este escenario en el que el reconocimiento a los empleados cobra un valor especial. Lejos de ser tratados como meros “recursos”, los trabajadores empiezan a ser considerados como valiosos engranajes que hacen que la maquinaria que es la organización pueda funcionar a la perfección.

Aquellas empresas que reconocen el esfuerzo y la dedicación de quienes trabajan para ellas, consiguen fidelizar a sus empleados. Porque estos se sienten valorados y no desean irse a trabajar a otro lugar. Además, recompensar a quienes trabajan duro contribuye a mejorar la imagen que transmite la entidad como empleadora. Haciendo que el talento que está en el mercado laboral la valore como una posibilidad interesante a la hora de buscar un nuevo empleo.

Hasta no hace mucho tiempo, el dinero era la forma más habitual de compensar el esfuerzo de las personas en el ámbito laboral. A través de las clásicas primas o pagas de beneficios. Sin embargo, en la actualidad sabemos que hay otras recompensas que pueden ser igual o incluso más efectivas que el dinero, tal y como vamos a ver en esta ocasión.

Tabla de contenidos

La importancia de reconocer el esfuerzo de los empleados

Que la empresa muestre agradecimiento hacia aquellos integrantes de su plantilla que lo han hecho especialmente bien, beneficia directamente a quienes reciben ese reconocimiento. Pero también tiene un impacto muy positivo sobre los demás empleados y sobre el devenir de la organización.

El efecto más directo del reconocimiento es incrementar la motivación de quienes lo reciben. Si alguien hace algo bien y se le muestra gratitud por ello, incluso si se le recompensa, esa persona se va a sentir más orgullosa de sí misma y estará más dispuesta a seguir dando lo mejor de sí misma en el trabajo.

De una forma más indirecta, el reconocimiento hecho a un empleado o a un grupo concreto de ellos repercute positivamente sobre el resto. Estos comprueban que tienen la posibilidad de ser bien valorados, lo cual les sirve como motor para esforzarse más. Con la esperanza de ser ellos los próximos que sean felicitados.

Se genera así un clima laboral positivo que valora y celebra el esfuerzo individual y colectivo, fomentando con ello la colaboración y la lealtad. Como resultado, la plantilla se siente más satisfecha con su trabajo y está más dispuesta a afrontar y superar nuevos desafíos. Esto beneficia de manera directa a la empresa, que verá cómo suben sus índices de productividad.

Alternativas creativas para recompensar a los mejores empleados

Cuando alguien hace un esfuerzo extra, es lógico reconocerlo y darle una recompensa por ello. Aunque las primas económicas siempre vienen bien, no todas las empresas están en disposición de poder pagar bonus de este tipo. Pero esto no debe ser en ningún caso un obstáculo para poner en valor el trabajo realizado, porque hay alternativas que también son bien recibidas.

Días de flexibilidad horaria y teletrabajo

La flexibilidad horaria y el teletrabajo son herramientas esenciales para mejorar la satisfacción laboral de los empleados y la conciliación de su vida personal y profesional. De ahí que cada vez más empresas las apliquen.

Cuando estas medidas ya están implantadas, se puede ofrecer como incentivo para quienes alcancen ciertas cotas de productividad o determinados objetivos mejoras en este sentido. Por ejemplo, conceder uno o dos días más de teletrabajo al mes durante un trimestre, o ampliar el margen de flexibilidad horaria durante un tiempo.

Ambas medidas tienen como finalidad darle al empleado un mayor control sobre su tiempo y la posibilidad de disfrutar de un mejor equilibrio entre el trabajo y su vida personal. Por tanto, son muy bien recibidas cuando se usan a modo de recompensa.

Experiencias exclusivas

Otra recompensa interesante es ofrecer a los empleados que sobresalen la posibilidad de disfrutar de una experiencia exclusiva. Puede ser un viaje de fin de semana con su pareja, unas entradas para el teatro o para un evento deportivo, un curso de cocina… La elección del premio debe ir en consonancia con los valores y la cultura de la empresa, incluso con su actividad.

El objetivo es que, aquellas personas que se han esforzado un poco más que los demás, puedan disfrutar de algo único y no vinculado con su trabajo.

Aunque pagar este tipo de experiencias implica un desembolso económico, este siempre es menor que cuando se tiene que abonar un bonus. De manera que esta es una medida al alcance de todo tipo de empresas.

Programas de desarrollo profesional

Si un miembro de la plantilla muestra un desempeño por encima de la media, para conseguir su fidelidad quizá no sea suficiente con recompensas como las que hemos señalado. En estos casos, conviene ir un poco más allá y mostrar gratitud a través de programas de desarrollo profesional. Porque estos le demuestran al empleado que se confía en él ahora, pero que también se le tiene en cuenta de cara al futuro.

Dentro de los programas de este tipo hay muchas alternativas. Puede ser una mentoría, el pago de un máster, un curso específico, e incluso la posibilidad de trabajar en otro departamento o de ir asumiendo nuevas responsabilidades.

Reconocimiento público

Algo tan sencillo como un reconocimiento público al esfuerzo realizado puede hacer mucho a la hora de mejorar la motivación de una persona.

En muchas empresas estadounidenses hace años que existe la figura del “empleado del mes”, que no deja de ser un programa de reconocimiento público. 

Hay muchas formas de hacer esto. Por ejemplo, felicitando a través de un boletín interno al equipo que ha terminado un proyecto importante, o destacando en las redes internas al comercial que más ha vendido en el último mes.

También es interesante reconocer los logros que consiguen los empleados fuera del ámbito laboral. Si uno de ellos ha completado su primera maratón, o si se ha graduado en la universidad o ha colaborado en una causa solidaria. Porque esto ayuda a estrechar los lazos y crea un sentimiento de comunidad.

Tiempo de “permiso creativo”

En las grandes tecnológicas como Google, los empleados pueden dedicar una parte de su jornada laboral a trabajar en proyectos propios. De ahí han salido muchas de las innovaciones que luego nos han ido llegando a los usuarios.

En empresas en las que la creatividad y la innovación son especialmente importantes, una buena recompensa puede ser darle a los empleados un tiempo creativo. Horas en las que pueden aprovechar los recursos de la empresa para trabajar en proyectos propios.

Reconocimiento entre pares

Una recompensa no siempre tiene que ser material. Como hemos estado viendo, algo tan sencillo como una felicitación pública es suficiente para elevar los niveles de motivación en toda la plantilla.

Para ir un paso más allá, se puede establecer un sistema de reconocimiento entre pares. En el que son los propios miembros de la plantilla quienes reconocen los logros de sus colegas. Incluso es posible hacer una pequeña fiesta o reunión informal para pasar un tiempo juntos y compartir, estrechando así los lazos.

Esto permite a los directivos detectar habilidades en sus empleados que quizá a ellos les han pasado desapercibidas, pero no a quienes trabajan en contacto directo unos con otros día tras día. Además, fomenta una cultura de apoyo mutuo que mejora de manera notable el clima laboral y hace de esa empresa un lugar mucho mejor para trabajar.

Espacios de trabajo personalizados

Los espacios de trabajo pueden llegar a ser bastante anodinos, y es difícil trabajar en un entorno en el que uno no se siente del todo cómodo. Por eso, una buena forma de recompensar a los empleados por su esfuerzo es permitirles personalizar sus lugares de trabajo dentro de unos límites razonables.

Si el espacio en el que una persona trabaja durante ocho horas al día refleja su personalidad y sus gustos personales, se sentirá mucho más cómoda y hará sus tareas con mejor estado de ánimo que si tiene que trabajar en un escrito carente de toda personalidad.

Hay pequeñas y grandes formas de reconocer el esfuerzo que los trabajadores llevan a cabo día tras día. Teniendo en cuenta la cultura y los valores compartidos entre la organización y los miembros de su plantilla, no resulta tan complicado encontrar recompensas que, aunque no tienen un valor económico como tal, puede decirse de ellas que no tienen precio.

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