Por qué las habilidades humanas o soft skills marcarán el futuro de la contratación

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En los próximos años, los profesionales del Capital Humano y los líderes empresariales deberán hacer frente a unos cambios, que ya se están experimentando, en el modelo productivo. Esta evolución, que afecta a la contratación del trabajador del futuro, se presenta como la necesidad de adaptarse a las nuevas tendencias del mercado laboral   La influencia de la tecnología en el trabajo, el impacto del teletrabajo o los efectos de la revolución social y medioambiental, son algunas de las incógnitas que los responsables de RRHH deberán valorar a la hora de formular sus próximas políticas de contratación y retención del talento.     En concreto, la situación económica y social que ha dejado la pandemia del COVID-19, con fenómenos como La Gran Renuncia, el incremento de la inteligencia artificial, la robótica o el aprendizaje automático, ha llevado a los expertos a poner el foco en el las soft skills, es decir, en las habilidades humanas, como el ingrediente principal para afrontar la transformación y rediseñar los nuevos puestos de trabajo. 

El fenómeno de la Gran Renuncia

Según los datos del Foro Económico Mundial, 4.4 millones de personas renunciaron a sus trabajos en Estados Unidos en septiembre del 2021. Este fenómeno, conocido como The Great Resignation o la Gran Renuncia en español, es uno de los efectos más evidentes que ha traído la pandemia del COVID-19 en el trabajo.    La crisis pandémica ha motivado a millones de personas a replantearse sus valores, priorizar el tiempo con sus seres queridos y cambiar sus vidas de manera drástica para buscar su bienestar.      Este fenómeno, ya casi mundial, ha afectado a miles de empresas y prestadores de servicios, que en los últimos meses han tenido dificultades para llenar vacantes sobre todo en los sectores de la hospitalidad, salud y ventas, los más perjudicados por la pandemia.   Por su parte, las empresas con una alta independencia de la ubicación del servicio y una baja independencia del tiempo, son las menos afectadas por esta gran huida del talento. Se trata de modelos de negocio como la transmisión en directo o streaming, los restaurantes con envío a domicilio, el asesoramiento online o la asistencia telefónica.  

Consecuencias de la pandemia

Tras estos cambios, las empresas tienen ahora que sortear los efectos del COVID-19 y reevaluar cómo retener el talento que aún permanece en el equipo. Una solución crucial para este problema creciente es centrarse en el aprendizaje y el desarrollo de las habilidades blandas de los empleados.   Un estudio realizado por Harvard, el MIT y otras escuelas reveló que la formación en habilidades sociales en áreas como la resolución de problemas y la comunicación aumenta la productividad y la retención en un 12%, con un retorno de la inversión del 250% en menos de un año.   Según la consultora McKinsey & Company, el factor más importante para los empleados después de la dimisión es sentirse valorados por la organización. Más del 93% de los empleados se quedarían en una empresa durante más tiempo si esta invirtiera en la formación de sus habilidades, según revela el Informe de Aprendizaje en el Lugar de Trabajo 2018 elaborado por LinkedIn.   

Previsiones para 2025

El informe sobre el Futuro de los Empleos elaborado por el Foro Económico Mundial (WEF), desvelaba que el 50% de los trabajadores activos necesitarán algún tipo de nueva formación o capacitación para el año 2025. Según estas estimaciones, 85 millones de puestos de trabajo dejarán de existir y otros 97 millones de nuevos empleos surgirán, también en los próximos 3 años.    Esta investigación de Foro revelaba que para adaptarse a los próximos cambios será necesaria la adquisición de nuevas habilidades laborales, entre las que destacan el pensamiento crítico y la resolución de problemas. Estas serán las principales habilidades sociales para el futuro, identificadas por el WEF en su investigación para la ya nombrada Cuarta Revolución Industrial: 
  • Resolución de problemas complejos
  • Pensamiento crítico
  • Creatividad
  • Gestión de personas
  • Coordinando con otros
  • Inteligencia emocional
  • Juicio y toma de decisiones
  • Orientación al servicio
  • Negociación
  • Flexibilidad cognitiva
  ¿Y por qué de las diez habilidades nuevas que señala el informe, 8 están consideradas soft skills? ¿A qué se debe esto?  

La adaptación tecnológica 

Para rediseñar los puestos de trabajo y afrontar la trasformación del modelo productivo no sólo hay que tener en cuenta el trabajo de las personas, sino que también entran en juego la tecnología y los algoritmos.    Debido a los desarrollos tecnológicos, cada vez más procesos de trabajo se han automatizado y las máquinas están reemplazando ciertos trabajos humanos. Por lo tanto, las habilidades duras pueden volverse obsoletas muy rápido.   Por su parte, las conocidas como soft skills o habilidades blandas, han comenzado a ganar importancia en los espacios de trabajo, ya que las máquinas no las pueden reemplazar, y poco tienen ya de “soft”. Los expertos afirman que las organizaciones que contratan personas con sólidas habilidades sociales tendrán éxito a largo plazo.    Ya en 2014, un estudio del Centro de Investigación Pew reveló que la robótica y la inteligencia artificial coparían amplios segmentos de la vida diaria para 2025, en diferentes áreas industriales como la salud, el transporte y la logística, el servicio al cliente y el mantenimiento del hogar. Sin embargo, señaló que hay ciertas habilidades humanas que nunca podrán ser suplidas por las máquinas.    En la actualidad, en un momento de vertiginosa evolución del mundo laboral, las habilidades humanas o blandas, como la inteligencia emocional, la empatía, la creatividad, la adaptabilidad, la atención plena o la colaboración, se han convertido en fundamentales para alcanzar el éxito profesional.    Otras habilidades directamente vinculadas a la pandemia o la tecnología se encuentran relacionadas con la capacidad de uso, el control, el monitoreo, el diseño y programación de tecnología y resiliencia, la tolerancia al estrés y la flexibilidad.  

Comienza la guerra por el talento

En este contexto de crisis laboral y de necesidad de adaptación a los cambios, la retención del talento se ha convertido en un objetivo crucial para las compañías en 2022, que no sólo deberán mantener a su equipo, sino que también tendrán que apostar por el continuo desarrollo de las habilidades que generan mejores resultados.    Esta situación conlleva un aumento en la demanda de talento, y por consiguiente una mejora en las condiciones para atraerlo. Los procesos de contratación también deberán agilizarse para conseguir el mejor perfil antes que la competencia. Por ello, los expertos estiman que comienza una guerra por el talento.    En conclusión, las prioridades para los líderes empresariales de aquí a los próximos años deben adaptarse a los cambios con el objetivo de: 
  • Profesionalizar los procesos de selección y contratación para asegurar la adquisición del talento adecuado.
  • Retener al talento que destaca o top perfomers en el equipo, y desarrollar sus habilidades para ser altamente competitivos. 
Poner el foco en las habilidades humanas, que no podrán ser sustituidas por la automatización.