La importancia del capital humano dentro de las empresas

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Las empresas cuentan con múltiples activos, cada uno de ellos con su propio valor. Sin embargo, el nivel de importancia de todos y cada uno de ellos no es el mismo. Si buscamos el activo de mayor relevancia, debemos fijarnos en el capital humano.   Sí, las personas de una empresa son el activo más importante, lo que de verdad puede otorgarles ventaja en el mercado y diferenciarles de la competencia. De ahí que las compañías compitan entre sí también por atraer y retener el talento.  

¿Qué es el capital humano?

  Se conoce como capital humano al valor económico que tienen el conjunto de habilidades profesionales de una persona   Como es lógico, cuanto mayor sea el capital humano con el que cuente una empresa, más valor tendrá la misma en el mercado.   El concepto fue ideado por Theodore Schultz y Gary Becker, que consideraban que este capital era como cualquier otro. Es decir, que si se invierte en él, reporta importantes beneficios para la sociedad en su conjunto, y para los trabajadores y las empresas en particular.   Cada empleado tiene un valor para la organización en la que trabaja, en función de sus competencias profesionales y sus habilidades y características personales. Sin embargo, este capital, como todos, puede degradarse con el paso del tiempo. Es responsabilidad tanto del trabajador como de la empresa tomar medidas para que, lejos de perder valor, el capital humano siga ganándolo.   Por eso, las corporaciones cada vez toman más conciencia de lo importante que es la formación continuada de sus empleados, plantearles nuevos retos, y mantenerlos motivados.   Tener un mejor capital humano no siempre implica de forma necesaria contratar a más gente. En muchos casos bastaría con invertir en mejorar el que ya se tiene.  

El perfil de los trabajadores está cambiando

  Una cosa que deben tener en cuenta las empresas a la hora de mejorar su plantilla y revalorizarla, es que las relaciones laborales han cambiado. El perfil de empleado que tienen las nuevas generaciones tiene poco o nada que ver con el de hace unas décadas.   En el caso de personas que ahora tienen 50 o más años, lo normal es que estas aspiren a desarrollar toda su carrera laboral en una misma empresa. Lo más común era empezar muy joven, e ir escalando puestos. Hoy en día esto ya no es así. Los miembros de la generación millennial, y todavía más los de la generación Z, saben que trabajar toda la vida en una misma compañía no es para ellos. Porque lo que más les interesa es desarrollarse profesionalmente, y eso implica la necesidad de buscar nuevos retos. Retos que, generalmente, van a encontrar en otras empresas.   Es precisamente esta forma de enfocar la carrera laboral lo que está haciendo que la retención del talento se vuelva tan complicada.   Pero las empresas no pueden obviar este fenómeno. De hecho, lo que tienen que hacer es aprovecharlo.   El capital humano va y viene, así que hay que intentar que el tiempo que permanezca en la compañía sea lo más beneficioso posible para ambas partes. Esto implica que hay que cambiar un poco el perfil de lo que se considera el empleado “perfecto”. Potenciando la flexibilidad, la creatividad, la orientación a la innovación… es decir, las softs skills o habilidades blandas.   Esta tarea recae directamente sobre el equipo de Recursos Humanos. Por suerte, los profesionales de este sector cada vez cuentan con herramientas más avanzadas para la selección, como los test psicométricos.  

¿Por qué es tan importante el capital humano?

  Ya sabemos de qué se trata y qué retos enfrentan las empresas para contar con el mejor talento. Pero, ¿cuál es el motivo que hace de este capital algo fundamental para triunfar en el mercado?   Los procesos de automatización de tareas avanzan a buen ritmo. La robótica y el software de última generación ya permiten realizar ciertos trabajos de forma muy rápida y sin margen de error. Sin embargo, esto no va a acabar con el empleo humano. Simplemente va a cambiar la forma de trabajar.   Es decir, por muy avanzada que esté una empresa en el ámbito de la automatización, siempre va a necesitar contar con capital humano.   La verdadera importancia de este factor radica en que es una fuente de ventaja competitiva. Permite que una compañía se diferencie y se distancie de sus competidores. Porque los trabajadores realizan tareas que son imprescindibles para la consecución de las metas empresariales. Y, cuanto mayor sea la capacidad de los empleados, más eficaz será la organización a la hora de alcanzar sus objetivos.  

Capital humano vs. automatización, un ejemplo práctico

  Imagina que la empresa A y la empresa B compiten de forma directa en el mercado de la fabricación de coches, y ambas están altamente automatizadas. La empresa A siempre obtiene más beneficios que B. Pero la compañía B ha descubierto que el secreto del éxito de A radica en un robot de fabricación que le permite ensamblar coches mucho más rápido, disminuyendo el tiempo que tienen que esperar sus clientes para recibir su vehículo nuevo, lo que hace que venda más.   La empresa B puede acudir al mercado y adquirir ese mismo robot de fabricación. En poco tiempo las diferencias entre ambas compañías habrán desaparecido. Ninguna tendrá ventaja competitiva sobre la otra.   Ahora imagina que B compra ese robot que hace coches a la velocidad de la luz, pero sigue sin alcanzar a A. La empresa A sigue destacando en el mercado. Y ahora B percibe que su contrincante tiene ventaja competitiva porque cuenta con un equipo de diseñadores que crean vehículos que se ajustan a la perfección a lo que los consumidores demandan en cada momento.   Ese capital humano es el que verdaderamente le está dando ventaja competitiva a la empresa A, y es algo que B nunca va a poder copiar.

Hay que cuidar el capital humano

  Retomando el ejemplo anterior, supón que la empresa B lanza una ofensiva para hacerse con el equipo de diseño de A y así dejar a su competidora en desventaja. No es muy ético, pero sí es legal, así que puede suceder.   Esto nos sirve como punto de partida para hablar de lo necesario que es que la empresa cuide a su capital humano. No basta con contratar a los mejores, es fundamental que estos se sientan bien en la empresa, que estén integrados. Así la compañía se asegura de que no caerán tan fácilmente en la tentación de marcharse a trabajar a la competencia si reciben una buena oferta.   La clave está en la motivación. Las organizaciones deben conseguir que todos y cada uno de sus empleados estén motivados e implicados, desde el directivo de mayor grado hasta el empleado con el puesto más bajo en el escalafón. Porque hace falta el talento de todos ellos para que el engranaje que es la empresa se mueva con facilidad hacia sus metas.  

¿Cómo se motiva a los empleados?

Hay que ir más allá de lo económico

  Las teorías de Recursos Humanos han centrado, durante décadas, la motivación de los empleados en el salario. Entendiendo que los seres humanos solo cumplen con sus obligaciones porque reciben por ello una contraprestación económica.   Sin embargo, esta concepción cambió con la irrupción del salario emocional. Este carece de un componente económico y, contrariamente a lo que se pensaba antes, tiene un efecto directo y muy positivo sobre la motivación de las personas. Hace que los trabajadores se sientan más a gusto en su puesto y con la empresa, incrementando la fidelidad hacia la misma y haciendo crecer las ganas de trabajar dando el 100%.  

Es necesario escuchar al equipo

  Empleados talentosos pueden acabar dejando la organización si no se sienten valorados y escuchados. Esto se puede solucionar a través de una mejora de la comunicación que incluya la escucha activa.   Hay que dar a todos los miembros de la plantilla la oportunidad de expresarse. De hecho, conocer de primera mano sus quejas y sugerencias, puede ser la mejor forma de implantar cambios en la empresa que mejoren la motivación y la productividad.  

Hay que plantear nuevos retos

  Incluso el empleado con el puesto más complejo, termina por aburrirse si todos sus días de trabajo son exactamente iguales. Siempre tiene que llevar a cabo las mismas tareas, una y otra vez.   Las personas necesitan desarrollarse, también a nivel profesional, y para poder hacerlo deben afrontar nuevos retos. Por eso, en la medida de lo posible, hay que intentar que el trabajador no se sienta estancado en su trabajo.   Por ejemplo, un empleado bien cualificado puede salir de su rutina ejerciendo de tutor de un nuevo trabajador. Mientras que un trabajador con un puesto no cualificado puede hacerlo desarrollando nuevas tareas que le ayuden a desarrollar otras habilidades.   El capital humano es extremadamente importante para las empresas. Es la base de su ventaja competitiva y su mejor herramienta para alcanzar las metas marcadas. Pero no basta con atraer el talento, también hay que saber motivarlo y retenerlo. Sin duda, todo un reto que las empresas ya empiezan a afrontar con éxito. Hirint te permite conocer mejor a tus candidatos y empleados, permitiéndote crear un plan de desarrollo para ellos dentro de la empresa y que así puedan desarrollar su mejor versión. Reserva una reunión con nosotros aquí para contarte mejor como las soft skills pueden ayudarte.