fbpx

+57 601 5898562

+56 2 2595 2851

+52 55 4161 3942

+34 919 49 63 32

Cómo mejorar la experiencia del candidato durante el proceso de contratación

En los últimos años, los procesos de selección y de contratación han cambiado, con el fin de poner al candidato y no a la empresa en el centro de todo.

Las organizaciones por fin han comprendido que el trato que recibe una persona en sus primeros contactos con ellas tiene una influencia directa en cómo será su relación en el futuro. Aunque para llegar a este punto primero han tenido que sufrir en sus propias “carnes” las consecuencias del ghosting laboral.

Ese fenómeno cada vez más extendido en el que los candidatos desaparecen sin dejar ni rastro a lo largo del proceso de selección, o incluso cuando ya se les ha comunicado que han resultado elegidos.

En muchos casos, los aspirantes desaparecen porque no se sienten bien tratados a lo largo de la selección. Si su experiencia en esta fase no ha sido buena, ¿cómo va a ser positiva la posterior relación laboral?

Para las empresas, mejorar el trato al candidato es una forma de ganar eficacia en los procesos de selección y contratación, pero también de contribuir a generar una buena imagen empleadora.

Tabla de contenidos

La experiencia del candidato como piedra angular para una selección y una contratación exitosas

Las empresas necesitan atraer el talento a sus procesos de selección y retenerlo a lo largo del mismo, así como tras la contratación. Para lograrlo, un aspecto clave es el tratamiento que brindan a los aspirantes y la experiencia que estos perciben.

La experiencia del candidato es la impresión general que tiene una persona durante todo el proceso de reclutamiento. Sí, todo, por lo que hay que cuidar desde la oferta de empleo hasta las diferentes etapas por las que los aspirantes van pasando.

Además, hay que tener en cuenta que este trato cortés y las buenas prácticas empresariales no deben finalizar una vez hecha la contratación. De hecho, el período de adaptación del nuevo empleado a la organización es especialmente delicado, y cualquier mala praxis por parte de la entidad puede dar lugar a que el recién contratado tome la decisión de marcharse.

Los nuevos miembros de la plantilla tienen que sentirse bienvenidos y valorados. Por lo que hace falta contar con un programa de incorporación que esté bien estructurado y que sirva para fortalecer el todavía débil vínculo entre la empresa y el empleado.

Se trata, en definitiva, de aplicar buenas prácticas de conducta para ir generando un vínculo entre las partes implicadas en la relación laboral. De esta forma, la experiencia del candidato será positiva, incluso si no llega a ser contratado. Y lo será todavía más si acaba por incorporarse a la plantilla.

Vamos a ver algunas de las formas en las que podemos conseguir mejorar la experiencia en el proceso de contratación.

Claves para mejorar la satisfacción en el proceso de contratación

En realidad, no es necesario que las empresas hagan grandes cambios. Unos pequeños ajustes suelen ser más que suficiente para mostrar empatía y preocupación por los nuevos miembros de la plantilla y conseguir así que estos se sientan más cómodos.

Para empezar, hay una idea que nos debe quedar clara. Tras el proceso de selección, la empresa elegirá al candidato o candidatos más adecuados para las vacantes a cubrir. Pero, a su vez, el aspirante seleccionado debe elegir a esa entidad como su lugar para trabajar. Si no se ha sentido bien tratado, es posible que rechace el puesto ofrecido o, lo que es peor todavía, que lo coja y luego decida renunciar. Para evitar que esto suceda, podemos aplicar un conjunto de buenas prácticas que han demostrado ser muy eficaces:

Comunicación transparente y clara

Muchas de las personas que aspiran a una vacante se encuentran con que no obtienen mucha información sobre el puesto y las condiciones del mismo. Con frecuencia, van avanzando en el proceso de selección y no han podido resolver dudas básicas como las tareas concretas que deberán realizar, el horario o el salario.

La opacidad de la empresa a la hora de aportar esta información, nunca da buenos resultados. Puede generar la pérdida de candidatos de alto valor, o provocar el descontento de la persona que acaba de ser contratada, porque se encuentra con que el trabajo no cumple realmente sus expectativas.

La solución pasa por aportar siempre una información transparente y clara a lo largo del proceso de selección.

El aspirante debe ser informado con el mayor detalle posible sobre el puesto vacante. Es decir, que tareas y responsabilidades son propias del mismo, los requisitos de acceso, las expectativas de la empresa con respecto a quien ocupe esa vacante y, como no, todas las condiciones laborales. Esto es importante porque, como decíamos antes, el aspirante también tiene que decidir si le interesa ese puesto o no y, para eso, necesita más información que la que suele aparecer en las ofertas de empleo.

Junto a la información sobre el puesto y sus condiciones, la empresa también debe aportar información clara sobre su cultura organizacional, su misión y sus valores. Esto ayuda a los candidatos a evaluar si esa entidad encaja con sus propios valores y es un buen lugar para trabajar.

Facilitar el proceso de solicitud y de contratación

Una buena forma de mejorar la experiencia de los candidatos es valorar el tiempo de estos de la forma que se merece.

Que una persona esté buscando empleo no quiere decir que disponga de todo el tiempo del mundo, porque seguramente tendrá otras responsabilidades. Por eso, los aspirantes se llevan una mejor imagen de aquellas entidades que han simplificado al máximo el proceso de solicitud para participar en el proceso de selección. En la medida de lo posible, hay que evitar pedir varias veces la misma información.

Esta simplificación también debe aplicarse respecto a los procesos de contratación. Aunque en este momento el aspirante seleccionado tiene que aportar diferentes datos y documentos, hay que ponerle las cosas lo más fácil posible. De hecho, cuanto menos tenga que hacer él, mucho mejor.

Si una persona pasa por un proceso de selección y tiene la sensación de que todo ha sido sencillo, se va a quedar con mejor sabor de boca. Especialmente si no resulta elegida, porque no habrá tenido que hacer grandes esfuerzos para encontrarse finalmente con que ha resultado descartada.

Proporcionar una retroalimentación constructiva

Una de las mejores formas de mejorar la experiencia del candidato es aportar retroalimentación constructiva a lo largo tanto del proceso de selección como durante la contratación. Esto fortalece la imagen de la empresa como una empleadora que valora y respeta a los postulantes.

Retroalimentación en el proceso de selección

  • Tras la evaluación inicial. Es buena idea explicar de forma clara y respetuosa los motivos que han llevado a la entidad a descartar un perfil tras la evaluación inicial.
  • Durante la entrevista. Lo ideal es reconocer los logros y las habilidades relevantes de la persona durante la conversación, destacando también las áreas en las que se ha detectado potencial de mejora.

Retroalimentación en el proceso de contratación

  • Tras hacer la oferta de empleo. Una vez ofrecido el empleo al candidato elegido, hay que aportar información que le ayude a saber por qué ha sido seleccionado. Esto hará que se sienta valorado desde el principio.
  • Durante el proceso de integración. En la fase de adaptación al puesto de trabajo es normal que el empleado se sienta inseguro y, por eso, es especialmente importante aportar retroalimentación sobre el desempeño y la adaptación.
  • Encuestas de retroalimentación. Una vez que el empleado está totalmente integrado en la plantilla, se le puede solicitar a él que sea quien aporte retroalimentación sobre cómo valora el trato que ha recibido por parte de la empresa. Esta información es especialmente útil para diseñar procesos de selección y adaptación todavía más efectivos.

Ofrecer una experiencia positiva de integración

Para poder retener el talento, la empresa debe ser capaz de hacer surgir un sentimiento de lealtad en sus empleados. Esto se consigue con tiempo y buenas prácticas, pero nunca es demasiado pronto para empezar a trabajar en esta cuestión.

Si se desea mejorar la experiencia de los nuevos empleados, es fundamental contar con un plan de integración que esté personalizado. Puede ser buena idea entregar un cronograma de las actividades programadas para los primeros días antes de que el trabajador empiece en su nuevo puesto. Esto le ayudará a calmar los nervios y a saber qué le espera. 

El primer día de trabajo suele estar marcado por la firma del contrato y la presentación de los compañeros. Para que esto no resulte frío, es una buena opción organizar una bienvenida cálida y personalizada. Haciendo las presentaciones de forma más informal y asignando un tutor o compañero que acompañe al nuevo empleado en sus primeros días.

Lo que no puede faltar en esta fase es el establecimiento de metas claras y alcanzables para las primeras semanas de trabajo, y retroalimentación. Así como la integración del nuevo empleado en proyectos y equipos de trabajo desde el primer día.

Ofrecer una buena experiencia a los candidatos y una experiencia positiva de integración contribuye a reforzar la imagen empleadora de la empresa y a crear lazos fuertes con los nuevos empleados. En definitiva, es una estupenda estrategia para atraer y retener el talento.

Deja un comentario



Etiquetas populares


Publicaciones recientes


RESERVA TU DEMO

Ahora puedes probar nuestra demo antes de contratar el servicio. Así podrás descubrir todo el potencial de nuestro software.