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Cultura empresarial 2.0: integrando la cultura digital en la organización

Hace ya algunos años que oímos hablar de la transformación digital y de lo importante que es que las empresas aborden este proceso. Y, a día de hoy, todavía hay quienes no tienen del todo claro lo que esto significa.

 

Abrazar un proceso de transformación en el plano digital no solo implica aprovechar las últimas tecnologías para sacarles el máximo partido posible en el entorno empresarial. También conlleva un cambio en el factor humano, ya que los empleados deben ser capaces de adaptarse a las nuevas forma de trabajo. Para lograrlo, necesitamos una cultura empresarial orientada hacia la digitalización, una mentalidad organizacional que apunte fuerte hacia la innovación y el avance.


Esta cultura va a operar como catalizador para lograr la eficiencia operativa, porque se encarga de potenciar la capacidad de adaptación, venciendo la tradicional resistencia a los cambios que suelen mostrar los empleados.

Tabla de contenidos

¿Qué implica la cultura digital en la organización?

Para poder implementar este tipo de cultura en una empresa, primero es imprescindible tener claro de qué estamos hablando.

Se trata de un conjunto de comportamientos y prácticas que se llevan a cabo dentro de la organización, y también en sus relaciones con terceros, que ponen en valor la tecnología y todo lo que tiene que ver con el entorno digital.

Aunque la cultura de cada empresa es diferente, cuando esta tiene una orientación digital, podemos percibir en ella una serie de características o elementos comunes:

Mentalidad abierta a la tecnología

Los empleados se muestran abiertos a adoptar nuevas tecnologías, no les importa cambiar su forma habitual de trabajar. Son personas que muestran interés en aprender de forma continua y no ven en las herramientas digitales a un enemigo, sino a un aliado para mejorar su rendimiento.

Innovación continua

Esta cultura ha hecho de la innovación una de sus señas de identidad, hasta el punto de llevarla más allá del campo meramente digital.

En las empresas con una cultura digital en las que la innovación es un valor en alza, los empleados se sienten libres de proponer nuevas ideas sin miedo, y experimentan con soluciones que pueden ayudar a mejorar tanto los procesos como los productos de la empresa.

Colaboración digital

Los equipos de trabajo se integran y cohesionan todavía más gracias al uso de las plataformas digitales. Ya no es necesario que todos se encuentren en un mismo espacio físico, porque pueden colaborar a través de videoconferencias o aplicaciones de mensajería instantánea.

Flexibilidad y adaptabilidad

Otro de los rasgos que identifican a una organización con una cultura digital, es que es mucho más flexible y adaptable a los cambios. Al estar abierta a hacer ajustes, acaba estando mejor preparada para responder de forma eficaz a los cambios que se producen en el mercado, tanto si estos suponen una amenaza como si se trata de una buena oportunidad.

Enfoque en la experiencia del usuario

La empresa apuesta por el uso de la tecnología para dotar de mayor eficiencia y eficacia a sus procesos, pero no se queda ahí. Busca que todos aquellos que tienen que hacer uso de su tecnología (empleados, clientes y proveedores) se sientan lo más satisfechos posible con la experiencia.

Uso estratégico de datos

En las culturas organizacionales digitales, los datos tienen una importancia trascendental a la hora de tomar decisiones y de mejorar procesos y productos. Porque ayudan a la empresa a entender mejor a sus clientes y a decidir cómo satisfacer sus necesidades.

Liderazgo digital

Al frente de una organización que apuesta por la transformación digital, siempre debe haber un líder que se encargue de fomentar un ambiente en el que el uso de la tecnología sea algo habitual.

Foco en la seguridad digital

La digitalización de las empresas tiene muchas cosas buenas, pero también conlleva algunos riesgos relacionados con la ciberseguridad.

Los hackers han convertido a las empresas en sus “víctimas” favoritas. Ponen todos sus esfuerzos en secuestrar su información, ya sea para venderla a terceros o para pedir un rescate por ella.

Precisamente por ello, la cultura digital tiene en la seguridad digital uno de sus principales pilares. De nada sirve avanzar mucho a nivel tecnológico, si esto supone que todos los datos tratados por la empresa pueden quedar expuestos.

¿Cómo implementar la cultura digital en la empresa?

Ahora ya sabemos qué es la cultura digital y qué rasgos podemos apreciar en ella, pero, ¿cómo puede una organización dar el paso de integrar el factor digital en su cultura? Tenemos dos respuestas para esta pregunta.

  • Digitalización de la cultura de la empresa. Consiste en integrar la cultura digital dentro de la cultura que la empresa ya viene aplicando. Es decir, sería ampliar y mejorar lo que ya tenemos.
  • Transformación digital de la cultura de la empresa. En este caso, la vertiente digital no se integra con el resto de la cultura, sino que se mantiene independiente.

Es difícil determinar si es mejor integrar la cultura digital y que se fusione con la cultura de la empresa, hasta que ambas formen una sola, o si resulta más interesante que la cultura digital sea un apartado independiente dentro del conjunto de la cultura organizacional. Porque depende mucho del tipo de entidad de que se trate, y de las condiciones que tenga. 

En realidad, no importa cómo se aborde este proceso, porque lo importante es que este se lleve a cabo. Qué, de una u otra forma, lo digital tenga un peso importante dentro de la cultura de la empresa.

La gestión del cambio digital

Como ya hemos señalado en alguna ocasión, la cultura no puede ser un mero papel mojado para la empresa. Es una guía que le ayuda a avanzar en su camino y, por tanto, hay que desarrollar comportamientos y actitudes que pongan en valor esa cultura.

Por eso, si la empresa va a asumir una cultura digital, tiene que empezar a hacer ajustes que pongan de manifiesto su intención de dar prioridad a los avances tecnológicos y al uso de los mismos en sus procesos.

Para lograrlo, existen una serie de estrategias prácticas que ayudan a gestionar y orientar la transición hacia la cultura digital:

Comunicación clara y consistente

Cualquier proceso empresarial que implique cambios, debe partir de la base de una comunicación que sea clara, transparente y honesta. 

Con frecuencia, los empleados muestran resistencia ante los cambios porque no saben realmente qué es lo que les espera. Cómo tendrán que trabajar a partir de ahora, y cuál es la necesidad de dejar a un lado lo que ya funciona, para hacer otra cosa. Pero resulta, que algo tan sencillo como una buena comunicación, es capaz de vencer esta barrera.

Es fundamental explicar a la plantilla qué cambios se van a llevar a cabo y por qué es necesaria la transformación digital. En cuanto entiendan esto, su actitud hacia los nuevos sistemas y herramientas de trabajo empezará a cambiar.

Liderazgo comprometido

Es el líder el primero que tiene que mostrar su compromiso con la transformación digital. Si se muestra reacio al cambio, o no muestra malestar, pero no cambia su forma de trabajar, esto acabará afectando a las personas que están a su cargo.

Lo que necesitamos en este caso son líderes que muestren su apoyo activo al cambio y animen a sus empleados a aprovechar las nuevas tecnologías.

Formación y desarrollo

Incluso para el empleado más competente, flexible y adaptable, puede suponer un reto asumir una nueva forma de trabajar y utilizar herramientas digitales diferentes de las habituales.

A fin de lograr que la cultura digital se implante de manera lo más natural posible, la empresa debe ayudar a sus trabajadores a superar esos miedos y reticencias iniciales. Además de la comunicación a la que hacíamos referencia antes, en estos casos también vamos a necesitar formación.

La idea es conseguir que todo el mundo desarrolle las competencias que necesita para trabajar eficazmente en un entorno cada vez más digitalizado

Equipos de cambio

Una herramienta que funciona muy bien son los equipos de cambio, integrados por personas que dominan mejor las nuevas tecnologías. Su labor será ayudar a sus compañeros en todo lo necesario: dar formación, resolver dudas, y brindar apoyo a lo largo de todo el proceso de cambio.

Identificación y abordaje de la resistencia

Incluso creando el ambiente más propicio posible para el cambio, siempre va a haber algunas reticencias por parte de los empleados.

Es responsabilidad de la empresa detectarlas a tiempo y darles el tratamiento más oportuno. Por ejemplo, ofreciendo más formación a quienes tengan más dificultades, o estableciendo para ellos un programa de adaptación paulatina a las nuevas herramientas.

Otra forma de solventar este reto es dar protagonismo a los empleados, que se puedan involucrar de manera directa en la creación de la nueva cultura. Por ejemplo, expresando su opinión sobre los cambios que se están llevando a cabo, o proponiendo nuevas mejoras.


Crear e implementar una cultura digital requiere tiempo y esfuerzo por parte de todos los implicados. Todo esto tiene después su recompensa porque, una empresa que ha abordado con éxito el proceso de transformación digital a nivel tecnológico y humano, está mucho mejor preparada para sobrevivir en un entorno tan complejo como el actual.

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