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La ciencia detrás de los test psicométricos: cómo ayudan a evaluar soft skills

Las habilidades blandas se han vuelto imprescindibles en el ámbito laboral. Como ya hemos comentado en otras ocasiones, están entre las competencias que más valoran las empresas a la hora de llevar a cabo una contratación. Sin embargo, medirlas y evaluarlas no siempre resulta sencillo.

Un buen proceso de selección tiene que ser objetivo, para que todos los candidatos partan de una situación de igualdad de oportunidades. Hay que dejar atrás los sesgos subjetivos que actúan sobre los reclutadores, y aplicar pruebas que permitan evaluar las competencias, la experiencia y la formación de los aspirantes de una forma justa y equitativa para todos.

Podemos aplicar pruebas de conocimiento de idiomas para determinar qué grado de conocimiento sobre una lengua extranjera tiene una persona. También podemos plantearle una simulación de una tarea propia del puesto al que opta para ver si tiene los conocimientos técnicos para afrontarla. Pero, con respecto a las habilidades blandas, nos encontramos con una mayor dificultad para medirlas. Porque son competencias tan ligadas a la personalidad, que no siempre es fácil detectarlas y determinar el nivel que se posee de cada una de ellas. Por suerte, los test psicométricos están aquí para ayudarnos.

Tabla de contenidos

¿Por qué es tan complicado medir las habilidades blandas?

Las habilidades blandas suelen estar relacionadas con aspectos subjetivos y emocionales. Precisamente por ello, hacer una medición objetiva de las mismas es bastante complejo. Y es que la interpretación de ciertos conocimientos y actitudes puede variar en función de la perspectiva subjetiva de quien está llevando a cabo la evaluación.

Por otro lado, estas habilidades pueden mostrarse con mayor o menor intensidad dependiendo del entorno y el contexto. Por ejemplo, una persona puede tener habilidades de liderazgo en un determinado entorno, pero no en otro. Y esto dificulta hacer una medición uniforme. 

Otro aspecto importante a tener en cuenta al evaluar estas habilidades dentro del proceso de selección es que muchas personas tienen la capacidad de presentar ante los demás una imagen que no es precisamente la real. Haciendo creer que tienen unas capacidades que realmente no poseen.

A diferencia de lo que ocurre con las habilidades técnicas, que son fáciles de medir a través de pruebas estandarizadas, con respecto a las habilidades blandas no siempre han existido herramientas de evaluación que sean uniformes y ampliamente aceptadas como válidas. Aunque, en los últimos años, los test psicométricos han empezado a destacar en este campo y a ganar popularidad en la selección de personal.

¿Qué son los test psicométricos?

Son pruebas que miden las capacidades psíquicas de un individuo y le dan a los resultados finales un valor numérico que permite comparar de una forma más objetiva el nivel de desarrollo de ciertas habilidades que tienen diferentes personas.

Este tipo de test fueron ideados a principios del siglo XX por el médico Alfred Binet, para identificar a los niños con una inteligencia por encima de la media. Con el tiempo, estas pruebas evolucionaron y su uso se extendió al campo de los Recursos Humanos. A día de hoy, son bastante habituales en los procesos de reclutamiento, porque ayudan a crear un perfil más completo sobre el aspirante.

Se encargan de medir de forma tipificada y objetiva determinados aspectos psicológicos. Su objetivo es evaluar los rasgos de la personalidad, las aptitudes o la forma de reaccionar que tiene una persona ante determinadas situaciones.

En este tipo de test no hay respuestas buenas ni malas. Así que la intención no es dar una calificación final sobre la persona (aunque el resultado se muestre en forma de puntuación), sino aportar una idea aproximada sobre cómo es la personalidad del candidato, que habilidades blandas tienes y qué potencial de desarrollo de las misma posee.

Como decíamos antes, hay personas que pueden hacer creer a otras que tienen capacidades que realmente no ostentan. Por tanto, estas pruebas de selección, como todas las demás, no son efectivas al 100%. Pero sí tienen un nivel de fiabilidad muy alto y, salvo que estemos en presencia de un auténtico experto en mentir, suelen permitir detectar a quienes no están siendo del todo sinceros a la hora de responder.

¿Qué podemos conseguir a través de los test psicométricos?

Estas pruebas son idóneas para alcanzar algunos objetivos que son prioritarios dentro del proceso de selección:

  • Identificar las capacidades, los valores, las aptitudes y las competencias de un posible trabajador. 
  • Determinar el potencial y las limitaciones de las personas.
  • Predecir la adaptación o la falta de la misma a la cultura de la empresa.
  • Hacer predicciones sobre cómo será el desempeño laboral de una persona y su comportamiento ante determinadas situaciones.
  • Señalar las competencias en las que una persona destaca o puede llegar a destacar si recibe la formación adecuada.

¿Qué tipos de test psicométricos existen?

No todos los test que encajan dentro de esta categoría son iguales entre sí. Podemos distinguir tres tipos básicos.

Test psicométricos de inteligencia

Ayudan a medir la capacidad de aprendizaje que tiene una persona y de aplicación de los nuevos conocimientos. Para ello, miden factores como su capacidad de análisis y de síntesis y su coeficiente intelectual.

Test de aptitudes y habilidades

Con ellos se miden la destreza y las competencias que se relacionan de forma directa con el puesto a ocupar. Con el objetivo de detectar las capacidades más sobresalientes del candidato.

Por ejemplo, determinar cómo puede reaccionar en una situación de mucho estrés, o cómo será su adaptación al entorno social de la empresa.

Test psicométricos de personalidad

Califican la capacidad de los candidatos para interpretar situaciones, adaptarse a las mismas, relacionarse con los demás, manejar conflictos internos y desarrollar habilidades sociales.

La importancia de los test psicométricos en la evaluación de habilidades blandas

Las habilidades blandas abarcan una amplia variedad de competencias que sobrepasan la destreza técnica y cognitiva. Dentro de ellas encontramos habilidades esenciales para desenvolverse dentro y fuera del trabajo, como la comunicación efectiva, la empatía, la resolución de conflictos y la adaptabilidad.

En entornos laborales que están en constante cambio, como ocurre en la actualidad, estas habilidades se han vuelto esenciales. Por tanto, las empresas necesitan saber si tanto los aspirantes a los puestos ofertados como los empleados que ya forman parte de su plantilla disponen de habilidades blandas, y en qué nivel lo hacen. Para ello, cuentan con los test psicométricos.

La importancia y uso de los mismos ha crecido en los últimos años, porque ayudan a superar los obstáculos asociados a la medición de las habilidades blandas, y lo hacen de las siguientes maneras:

Estandarización y objetividad

Estas pruebas se diseñan de forma estandarizada, lo que quiere decir que, a todos los aspirantes, les vamos a practicar exactamente la misma evaluación. Así resulta mucho más sencillo hacer la comparación de los resultados obtenidos.

El test psicométrico se convierte entonces en una prueba mucho más efectiva que una entrevista de trabajo a la antigua usanza. Porque se consigue dejar totalmente a un lado la subjetividad del reclutador y los sesgos positivos o negativos que pueden afectarle.

Esto supone que todos los candidatos van a ser evaluados en igualdad de condiciones, y la decisión final estará basada únicamente en datos objetivos.

Medición de competencias específicas

Hay un gran abanico de habilidades blandas, pero no todas son necesarias para ocupar un determinado puesto. En este sentido, los test psicométricos se pueden adaptar y ajustarse a las competencias que es necesario medir en cada momento, dejando fuera aquellas que no hacen falta.

Esto da lugar a pruebas mucho más rápidas de realizar, más fáciles de interpretar, y más efectivas para detectar ciertas capacidades.

Garantía de la autenticidad de las respuestas

Mentir con éxito en un test psicométrico no es nada fácil. Porque las preguntas están diseñadas de manera que pueden revelar si una persona está siendo o no honesta.

Con frecuencia, se pregunta sobre los mismos temas de manera diferente. Si la respuesta no es igual en todos los casos, está claro que no hay una coherencia y que el candidato no está diciendo la verdad.

Esto no solo permite medir bien las habilidades blandas de una persona, sino que también resulta de utilidad a la hora de evaluar la ética de los candidatos.

Apego a la realidad empresarial

Algunos test psicométricos recurren a utilizar simulaciones que reflejan situaciones que una persona puede encontrarse en su entorno laboral. Este tipo de pruebas resultan especialmente efectivas, porque permiten medir la capacidad que tiene un individuo para aplicar sus habilidades blandas en un contexto específico.

Podemos analizar, por ejemplo, cómo se ajusta el nivel de empatía de una persona cuando tiene que hacer frente a un problema personal con un compañero de trabajo.

Aunque la evaluación de habilidades blandas sigue suponiendo un importante desafío, los test psicométricos han demostrado ser una herramienta muy valiosa a la hora de comprender y medir aspectos clave como la inteligencia emocional y las competencias interpersonales. Porque gracias a ellos se puede obtener información objetiva sobre las capacidades de una persona, y hacer una elección de contratación que resulte lo más exitosa posible.

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