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Cultura organizacional y experiencia del empleado – Claves para un entorno laboral excepcional

La experiencia nos demuestra que la cultura imperante en una empresa influye de manera directa en cómo se siente el empleado trabajando en la misma. En función de si está más o menos conforme con la misma, su nivel de satisfacción será mayor o menor.

 

Esto es especialmente importante, porque una buena experiencia del empleado garantiza a las organizaciones un mayor nivel de motivación por su parte, más productividad, más fidelidad y menores tasas de absentismo y de rotación. Si queremos verlo desde un punto de vista estrictamente económico, cuanto más contentos estén los trabajadores, más dinero va a ganar la empresa.


Por tanto, el reto es conseguir la felicidad de los empleados, y la clave para llegar hasta esa meta es tener una cultura organizacional que dé prioridad a este factor, y que promueva un entorno laboral en el que trabajar se convierta en un auténtico placer.

Tabla de contenidos

¿Qué es la experiencia del empleado y por qué resulta tan importante para las organizaciones?

La experiencia del empleado es el conjunto de interacciones, percepciones y emociones que un individuo experimenta con respecto a una organización. Y se extiende desde el proceso de reclutamiento hasta el momento de desvinculación de la misma.

La suma de las circunstancias que la persona va viviendo día a día en el trabajo, es lo que hace que su percepción final sea satisfactoria o insatisfactoria. 

Hace unos meses, Hewlett-Packard llevó a cabo una encuesta sobre satisfacción laboral, y los resultados fueron abrumadores. Porque de ellos se desprende que, ocho de cada 10 trabajadores a nivel global, no están satisfechos con su trabajo. Muchos de ellos estarían dispuestos incluso a ganar menos sí, a cambio, tuvieran un empleo que les hiciera felices. 

Las malas relaciones con los compañeros, la incomprensión de los jefes, un inadecuado reparto de tareas, o la falta de desarrollo profesional, son solo algunos de los motivos que llevan a las personas a no estar conformes con su trabajo. 

Lejos de permanecer ajenas a este fenómeno, las empresas sufren su impacto de manera directa. Porque unos trabajadores inconformes son mucho menos productivos, y es posible que tarde o temprano acaben abandonando la compañía. Por eso, muchas de ellas ya están haciendo un cambio en su cultura y en su forma de actuar, dando prioridad a la satisfacción de los empleados. 

¿Cómo influye la cultura organizacional en la experiencia de los empleados?

De la cultura se derivan los valores y las normas que rigen el entorno laboral. En este sentido, la relación entre cultura organizacional y experiencia del empleado es bidireccional. Porque esta tiene una influencia directa en cómo se siente la persona en su trabajo pero, a la vez, las experiencias de los empleados van moldeando y reforzando la cultura.

Por ejemplo, si tenemos una cultura que aboga por la diversidad, y nuestros empleados se muestran abiertos a trabajar con personas de diferentes culturas, edades, etc., esa cultura se va a ver mucho más reforzada. Ya que hay un equilibrio y una relación directa entre los valores que propugna la empresa y las acciones que lleva a cabo.

Por el contrario, si una persona perteneciente a una minoría entra a trabajar en una empresa en la que la diversidad no es uno de los valores que se propugnan, es posible que llegue a vivir una mala experiencia. Si no por parte de todos los compañeros o superiores, sí por parte de alguno de ellos.

Vamos a ver algunas formas concretas en las que la cultura empresarial influye en la experiencia de las personas que trabajan en una organización.

Creación de un sentido de propósito y pertenencia

Si existe identificación entre los valores de la empresa y los de sus empleados, surge en estos un sentimiento de propósito y pertenencia que hace que se sientan más satisfechos con su empleo.

Mejora del clima laboral

Si la cultura impulsa valores como la colaboración, la confianza y la comunicación abierta, el ambiente de trabajo se vuelve mucho más sano y, como resultado, los empleados están más contentos.

Por el contrario, si estamos ante una empresa cuya cultura es tóxica o disfuncional, esto va a acabar teniendo efectos adversos sobre el bienestar emocional de quienes trabajan allí.

Brinda oportunidades de desarrollo profesional

Una cultura sana tiene el aprendizaje y el desarrollo entre sus pilares. Esto deriva en que los trabajadores son valorados y se les ofrece ayuda para seguir mejorando. Por ejemplo, con formaciones específicas para que desarrollen nuevas habilidades. 

El resultado es que los empleados se sienten mejor tratados y más valorados, lo que deriva en un incremento de su motivación y de su compromiso con la entidad.

La cultura puede utilizarse para crear un entorno laboral que propicie la felicidad. Pero, para lograr este objetivo, es importante estar al tanto de qué hace felices a los empleados, y qué necesidades tienen a nivel profesional que ahora mismo no están cubiertas. Si la empresa tiene esto en cuenta y comienza a hacer cambios, no tardará mucho en ver los resultados.

Cómo crear un entorno laboral excepcional

Conseguir un entorno laboral que brinde a los trabajadores una experiencia excepcional, depende de la conjunción entre la cultura organizacional, las prácticas de gestión y la actitud de los propios empleados. 

Existen una serie de cambios y acciones que pueden promover que esa conjunción “perfecta” que dará lugar a la satisfacción de los trabajadores, se convierta en realidad:

Definir y fomentar una cultura organizacional positiva

Es prioritario identificar cuáles son los valores fundamentales de la cultura de la empresa y comunicarlos de forma clara a todos los miembros de la organización. Fomentando valores esenciales en el trabajo como el respeto, la confianza, la colaboración y la innovación.

No se trata de imponer estos valores, sino de intentar que los empleados se identifiquen de una forma natural con ellos y los lleven a la práctica. De esta manera, involucrando directamente a los trabajadores, la cultura se va reforzando y evolucionando a mejor.

Promover un liderazgo auténtico

El líder es el principal responsable a la hora de conseguir que la cultura deje de ser un montón de palabras recogidas en un documento interno de la empresa y se convierta en algo tangible. 

Para eso, tiene que ser el primero que se identifique con los valores que se derivan de la misma y los ponga en práctica para dar ejemplo.

Ofrecer oportunidades de desarrollo profesional

Nada mina tanto la motivación y la felicidad de los empleados como el hecho de sentirse “atados” a un puesto de por vida. Sin posibilidades de ascender o de asumir nuevas tareas y responsabilidades.

En este sentido, algo que puede hacer mucho por mejorar la satisfacción laboral, es establecer planes de carrera personalizados. Aunque la movilidad vertical no sea posible, al menos sí debería serlo la movilidad horizontal, que permite asumir nuevas tareas a medida que se van adquiriendo nuevas destrezas.

Si el empleado sabe que tiene oportunidades de desarrollo, va a estar mucho más motivado y dispuesto a dar lo mejor de sí mismo en cada nuevo reto que tenga que enfrentar. 

Cuidar el bienestar de los trabajadores

Cada vez más empresas se preocupan por el bienestar físico y mental de sus empleados. En este sentido, se pueden adoptar muchas medidas diferentes, como  programas de apoyo para la gestión del estrés.

Aquí también cobran mucha importancia las medidas de conciliación, porque es la empresa la responsable de promover un equilibrio saludable entre la vida laboral y la personal. Logrando que sus empleados tengan tiempo para algo más que para trabajar. Por ejemplo, ajustando mejor la jornada o permitiendo el teletrabajo.

Crear un ambiente de trabajo físico y virtual que sea agradable

La decoración y la ergonomía de los espacios de trabajo también influyen mucho en los niveles de satisfacción de los empleados. Un cambio de decoración, potenciando la iluminación natural, y habilitando espacios específicos para descansar, consigue que llegar al trabajo cada mañana resulte mucho más agradable.

Pero no hay que olvidarse del ambiente virtual de trabajo. En este sentido, es importante emplear plataformas que tengan un diseño amigable y un uso intuitivo. Y utilizar software avanzados para que las tareas resulten mucho más sencillas y rápidas de realizar.

Facilitar la comunicación

Una buena comunicación es la base para que los empleados se sientan cómodos en la empresa. Siendo responsabilidad de esta fomentar la participación activa de todos los miembros de la organización en la toma de decisiones que les puedan afectar.

Con el fin de lograr un flujo de comunicación ascendente y descendente, se pueden habilitar diferentes canales. Herramientas que sean eficaces y faciliten un intercambio de información que sea lo más transparente posible. 

Otra forma de estimular la comunicación es promover las relaciones informales entre los miembros del equipo. Por ejemplo, organizando eventos y actividades fuera de la oficina, como una labor de voluntariado. Esto ayuda a romper la barrera de los roles, a desarrollar las relaciones interpersonales y, a la vez, a reforzar el sentimiento de pertenencia.

Es indudable que la cultura empresarial juega un papel fundamental en la experiencia de los empleados y en su nivel de satisfacción con su empleo. Por tanto, toda inversión para mejorarla, va a dar como resultado una plantilla más comprometida, más fiel y más motivada. ¡Merece la pena!

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