¿Cómo mantener el compromiso de tus empleados en el entorno de trabajo remoto?

Conseguir el compromiso de tus empleados con la misión, los valores y los objetivos de la empresa, es uno de los grandes retos del mundo empresarial. Algo que se complica todavía más cuando los trabajadores no desarrollan su labor desde las instalaciones de la corporación sino desde su domicilio.

¿Es posible conseguir que un empleado se sienta realmente integrado en la empresa y note que forma parte de la misma si nunca o casi nunca acude a sus oficinas?

El entorno de trabajo ha cambiado de forma drástica en poco tiempo, ahora el trabajo presencial convive con otras modalidades como el formato híbrido o el teletrabajo total, y esto plantea importantes desafíos que hay que empezar a abordar desde ya.

Tabla de contenidos

El papel del líder

El líder es el punto de unión entre la empresa y sus empleados. Debe cumplir con los objetivos que le han marcado sus superiores y, a la vez, tiene que ser capaz de conectar con quienes tienen un puesto inferior al suyo. Incluso en la distancia, el líder debe ser el espejo en el que los empleados se miran y en el que ven un ejemplo a seguir.

Por eso, gran parte de la responsabilidad a la hora de conseguir el compromiso de los teletrabajadores, recae directamente sobre quienes ejercen el liderazgo. Veamos qué pueden hacer para lograrlo.

Conseguir el compromiso de los empleados en situaciones de teletrabajo

Definir los equipos y las tareas

Una de las principales razones por las que el compromiso de los trabajadores en remoto es menor que el de quienes realizan sus labores de manera presencial es que, con frecuencia, el teletrabajador se encuentra con que no sabe muy bien qué es lo que se espera de él y qué es lo que tiene que hacer.

Esto no es culpa del empleado, sino de la propia empresa. Superada la crisis del confinamiento, que obligó a tomar medidas rápidamente, en muchos negocios no se ha establecido un sistema de teletrabajo que sea realmente efectivo y esté bien planificado.

Lo primero que hay que hacer es definir los equipos de trabajo, porque que se adopte el trabajo en remoto no quiere decir que las personas dejen de trabajar en equipo. Por suerte, la tecnología de la que disponemos hoy en día nos permite realizar nuestras tareas laborales colaborando y contactando en directo con otras personas, aunque no las tengamos al lado.

Al establecer el equipo de trabajo, hay que definir las tareas que asumirá ese equipo y, a la vez, las responsabilidades de cada miembro. 

Tanto si trabaja en dependencias de la empresa, como si lo hace desde su casa, el empleado debe tener claro de qué equipo forma parte, cuáles son los objetivos grupales, cuáles son sus objetivos individuales, qué tareas debe asumir, y qué hacen los demás.

Esto hace que el trabajador sea mucho más eficaz en el cumplimiento de sus obligaciones y, a la vez, lo mantiene vinculado a la empresa y a las personas que son sus compañeras de trabajo, aunque no las vea a diario.

Elegir las herramientas

Es tarea del líder asegurarse de que la brecha tecnológica entre los empleados es mínima. No se trata solo de dotar al personal de los equipos tecnológicos que son necesarios para trabajar en remoto, hay que asegurarse de que todo el mundo sabe manejarlos adecuadamente.

Además, hay que predeterminar las herramientas que se van a usar en cada caso, para que todos tengan claro cómo deben actuar. Por ejemplo, las reuniones de equipo se realizan mediante videoconferencia, mientras que las comunicaciones sencillas entre compañeros se llevarán a cabo a través de correo electrónico.

Brindar formación personalizada

Puede ocurrir que un miembro del equipo no sepa utilizar bien las aplicaciones para videoconferencia, que no sea capaz de organizar su trabajo cuando llega el momento de realizarlo sin supervisión, o que alargue sus jornadas laborales innecesariamente por el mero hecho de estar en casa.

El teletrabajo es algo novedoso a lo que la mayoría de los empleados no están habituados, por lo que surgen problemas derivados de la falta de ciertos conocimientos, y también asociados a hábitos que no son buenos. Todo esto puede hacer que el trabajador no se sienta contento con su situación y se note cada vez más “despegado” de la organización.

A fin de evitar todo esto, la mejor solución es ofrecer una formación personalizada. Hay que examinar qué carencias tienen los miembros del equipo que puedan afectarles de cara al cumplimiento de sus tareas en remoto, y trabajar para solucionarlas.

Así se ayuda a los miembros de la plantilla a ser trabajadores más eficientes y, a la vez, se les demuestra que su empresa se preocupa por ellos, reforzándose con ello el vínculo.

Potenciar la confianza

La confianza no es algo que surja de un día para otro. De hecho, cuesta más construirla que destruirla, y eso es algo que debe tener muy presente el líder.

A él le corresponde desarrollar actitudes que hagan nacer la confianza en sus empleados. Para ello, debe mostrar su lado más humano, incluso admitir que el reto del teletrabajo también es algo complejo para él.

Con empleados que pueden estar trabajando desde cualquier lugar del mundo, es más necesario que nunca que todos ellos se sientan seguros si necesitan comunicar algo: una incidencia en su trabajo, un problema con un compañero, una sugerencia, etc.

Lograr esa conexión depende de cómo se comporte el líder y cómo reaccione ante sus subordinados. Para que surja la confianza es necesario que haya una relación personal que puede ser más o menos profunda.

Hay que hacerle ver al empleado que puede confiar en su líder si tiene algún problema relacionado directamente con el trabajo, pero también si necesita hablar de otros temas que, no siendo puramente laborales, puedan estar afectando a su rendimiento.

Lo bueno de la confianza es que, partiendo de una buena comunicación, esta puede tanto surgir como mantenerse intacta en el entorno online. 

Reconocer los logros

El reconocimiento de los logros de los empleados por parte de los líderes es algo todavía reciente dentro del campo de las relaciones laborales. Pero sabemos que es una forma muy sencilla de motivar tanto a quien recibe el elogio, como al resto del equipo, que sabe que quizá en algún momento también será felicitado públicamente.

Desafortunadamente, en muchas empresas se ha obviado totalmente el reconocimiento de los logros en el momento en el que los empleados han empezado a realizar su labor en remoto, y esto es un grave error.

Que una persona pase poco por la oficina, no es razón para no tenerla en cuenta cuando su esfuerzo da los frutos deseados. De hecho, el efecto del reconocimiento es mucho mayor y más efectivo en los teletrabajadores, haciendo que estos se sientan mucho más vinculados a la empresa.

No hace falta esperar a que se consiga un gran logro, o hacer un reconocimiento delante de toda la plantilla. El líder puede llamar a uno de los miembros de su equipo sencillamente para felicitarle por la actitud pacificadora que muestra siempre en las reuniones más complicadas.

Fomentar el crecimiento y el desarrollo

Aunque el teletrabajo aumenta la productividad, muchos empleados no quieren ni oír hablar de esta modalidad de trabajo, porque sienten que si no van todos los días a la oficina caerán en el olvido y perderán oportunidades profesionales.

Para un empleado es muy desmotivador estar cumpliendo con su obligación desde casa y no ser tenido en cuenta para ascensos, o para formaciones, simplemente porque no acude a diario al centro de trabajo.

Es responsabilidad de la empresa, a través de sus líderes, seguir fomentando el crecimiento y el desarrollo profesional de todos los miembros de la plantilla, con independencia del lugar desde el que realicen su trabajo. Solo así se puede conseguir que los teletrabajadores se sientan realmente integrados.

Mejorar los procesos de forma constante

El trabajo en remoto es un proceso o un sistema que no es inmutable, debe ir cambiando con el paso del tiempo para conseguir la máxima efectividad. Pero siempre teniendo en cuenta que la forma de organizar el trabajo y de comunicar con quienes trabajan desde su casa debe ser algo diferente.

Por otro lado, no hay que olvidar que no todos los perfiles profesionales son iguales ni todo el mundo tiene las mismas capacidades. Hay personas para las que trabajar desde casa puede ser un placer, y otras que no consiguen adaptarse a este sistema por mucho que la empresa les brinde todos los recursos posibles.

En definitiva, a la hora de mantener el compromiso en el trabajo remoto, la empresa debe asegurarse de que ofrece esta modalidad a quienes realmente pueden adaptarse a ella. Si planifica bien su proceso de teletrabajo, no tendrá problema a la hora de conseguir el compromiso por parte de quienes desarrollan sus tareas desde su casa. De hecho, la fidelidad de los teletrabajadores podría llegar a superar a la de quienes acuden cada día al centro de trabajo.

Hirint te permite identificar las habilidades claves para teletrabajar o para ejercer un liderazgo positivo. Si quieres saber como lo hacemos, reserva una reunión con nosotros aquí