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Cómo mejorar las habilidades de pensamiento crítico y resolución de problemas en mis empleados

En un entorno que cambia con tanta asiduidad como el actual, empresas y trabajadores tienen que ser capaces de adaptarse rápidamente. De lo contrario, los negocios no podrían sobrevivir. 

Precisamente por ello, nos hemos acostumbrado a que las empresas soliciten en sus ofertas de empleo un gran número de habilidades blandas, que ya tienen más peso sobre la elección de los candidatos que las habilidades duras.

Dentro del abanico de soft skills más demandadas, tenemos que destacar el pensamiento crítico y la capacidad de resolución de problemas. Dos habilidades que es estupendo que posean los miembros de la plantilla, pero que también la empresa puede ayudar a desarrollar.

Tabla de contenidos

¿Qué implica el pensamiento crítico y la resolución de problemas?

El acceso a la información se ha vuelto tan sencillo, que ha dado lugar a lo que se conoce como infoxicación. Un fenómeno que se produce cuando una persona recibe tal sobrecarga informativa que ya no es capaz de gestionarla, ni tan siquiera de determinar qué es cierto y qué es falso.

En la era de la infoxicación, el pensamiento crítico se vuelve todavía más importante de lo que lo había sido hasta ahora. Porque es la capacidad de una persona para analizar de una manera objetiva y sistemática la información que tiene a su disposición, a fin de poder evaluarla y extraer de ella conclusiones que se basen en la lógica y en la evidencia.

El pensamiento crítico está estrechamente ligado con la capacidad para resolver problemas, y es que una de sus principales áreas de aplicación es la toma de decisiones.

Si estamos ante un problema o un dilema, y tenemos que tomar una decisión, no importa si somos los directivos de la empresa, los jefes de un departamento, o un empleado de base, lo que necesitamos para hacerlo bien es ser capaces de sintetizar y analizar la información. Es decir, que necesitamos el pensamiento crítico para evaluar qué alternativas tenemos y examinar las posibles consecuencias de cada una de ellas

Cuanto más desarrollado tenga un empleado su pensamiento crítico, más fácil le resultará resolver problemas. Esto es especialmente bueno para la organización, porque reduce el riesgo de que se tomen decisiones importantes de manera impulsiva o basadas en prejuicios.

Descomponiendo los problemas para hallar la solución

Otro factor que debemos tener en cuenta es que en el entorno laboral los problemas rara vez son simples, ocurre más bien todo lo contrario. 

Ante una crisis de carácter complejo, tenemos que ser capaces de descomponerla en partes más pequeñas para seleccionar la solución o soluciones más efectivas. Esta descomposición de los problemas ayuda a resolverlos de manera más efectiva, y minimiza el riesgo de que se produzcan efectos negativos por aplicar soluciones que no han previsto todos los escenarios y consecuencias posibles.

Esto nos lleva a una conclusión: el pensamiento crítico nos va a ayudar a resolver problemas en el entorno laboral, desde los más sencillos a los más complejos.

Otras ventajas de pensamiento crítico aplicado al trabajo

Por si esto fuera poco, existen otra serie de factores que deberían animar a las empresas a invertir en el desarrollo de la habilidad de pensamiento crítico en sus empleados.

Fomenta la innovación y la creatividad

Para adaptarse a los cambios no solo hace falta flexibilidad, también son necesarias grandes dosis de innovación y creatividad que permitan encontrar una solución a un problema o una ventaja competitiva donde no parecía que la hubiera.

Cuanto mayor sea la capacidad de los miembros de la plantilla para pensar de forma crítica, más fácil lo tendrán para explorar las situaciones desde diferentes puntos de vista y aplicar el “pensamiento fuera de la caja”. Así se promueve la innovación y el desarrollo de nuevas ideas que no solo ayudan a solucionar situaciones complicadas, sino que contribuyen a la mejora continua de la organización.

Mejora la comunicación y la colaboración

El pensamiento crítico nos ayuda a ver las cosas desde diferentes puntos de vista, y esto hace que la comunicación entre dos personas que no tienen la misma opinión respecto a un tema concreto sea mucho más sencilla.

Porque esta forma de pensar nos permite expresar las ideas y opiniones de una manera más clara y fundamentada. A la vez que facilita el desarrollo de la habilidad de escucha activa.

Y no cabe duda de que una buena comunicación es el pilar esencial para una colaboración constructiva dentro de los equipos de trabajo. Al facilitar el intercambio de ideas y la participación activa de todos los miembros del equipo, resulta más sencillo y rápido hallar y aplicar soluciones que sean eficaces.

Reduce los errores y minimiza los riesgos

Al evaluar de forma cuidadosa la información, y tomar en cuenta todas las posibles consecuencias de cada decisión, se minimiza el riesgo de tomar decisiones inadecuadas y se reducen los errores que se cometen.

Contribuye a desarrollar el liderazgo

Aplicar el pensamiento crítico para la toma de decisiones es una habilidad esencial para poder llevar a cabo un liderazgo efectivo. Porque el líder tiene que considerar el impacto a corto y largo plazo de sus decisiones, así como las implicaciones éticas que puedan llegar a tener sus acciones.

Por otro lado, al promover una cultura de pensamiento crítico en los equipos que tiene a su cargo, el líder promueve su autonomía y responsabilidad, facilitando la toma de decisiones informadas en todos los niveles de la organización.

Cómo mejorar las habilidades de pensamiento crítico y resolución de problemas: ¿Qué puede hacer la empresa?

Fomentar una cultura de pensamiento crítico y resolución de problemas

El primer paso es que dentro de la cultura organizacional estas habilidades estén valoradas positivamente. Pero no hay que quedarse solo en la teoría, hay que llevar esto a la práctica a través de medidas como:

  • Crear canales de comunicación a través de los que los empleados puedan plantear sus ideas y preocupaciones.
  • Reconocer públicamente los logros individuales y de equipo, celebrando así la capacidad que tienen las personas de practicar el pensamiento crítico y resolver problemas.

Proporcionar formación específica en estas materias

Sabemos que las habilidades blandas son complejas de desarrollar, pero la empresa debe poner de su parte ofreciendo a sus empleados capacitación en cuestiones tan importantes como las que estamos analizando.

Para ello, se pueden impartir diferentes talleres y cursos que ayuden a conocer herramientas y técnicas relacionadas con el pensamiento crítico. Por ejemplo, centrados en el pensamiento lateral o en el análisis de causa-efecto.

Otra alternativa es la capacitación en materia de resolución estructurada de problemas, que enseña cómo abordar problemas complejos de una forma más sencilla, para avanzar hasta la solución más efectiva paso a paso.

Las simulaciones y los ejercicios prácticos son imprescindibles para poder llevar la teoría a la práctica. Por ejemplo, con una actividad que ponga a los miembros de un equipo ante una situación potencialmente real en la que tengan que desplegar el pensamiento crítico y utilizarlo para resolver un problema de la forma más eficiente posible.

Para aquellos empleados en los que estas habilidades blandas son especialmente importantes y tienen que estar muy desarrolladas, que generalmente son aquellos que ocupan puestos de liderazgo, una buena alternativa pueden ser las mentorías personalizadas. Esto permite un avance mucho más profundo en estas soft skills.

Estimular el pensamiento crítico en el trabajo

De nada nos sirve haber invertido tiempo y dinero en el desarrollo de estas capacidades si luego no permitimos que los empleados las pongan en práctica. Hay que buscar alternativas que den lugar a una aplicación de lo aprendido.

Por ejemplo, asignar a los empleados a nuevos proyectos algo más complejos de lo habitual, o crear grupos de trabajo interdisciplinarios en los que los miembros tengan que colaborar entre sí para resolver problemas.

Promover la autonomía

Una forma muy interesante de promover el pensamiento crítico y la resolución de problemas es darle mayor autonomía y responsabilidad a los empleados. No se trata de dejarles “solos ante el peligro”, pero sí de confiar en ellos y reducir el nivel de supervisión.

Cuando una persona sabe que tiene que resolver un problema por sí sola, activa todas sus capacidades, y hasta puede descubrir en sí misma habilidades y competencias que no sabía que tenía. 

Para estimular esta autonomía se pueden adoptar medidas como delegar tareas que permitan a los empleados participar en el proceso de toma de decisiones y afrontar nuevos desafíos. Pero también funciona crear un entorno seguro en el que los errores se perciban como una oportunidad para seguir aprendiendo y creciendo y no como la puerta al despido, así como brindar una retroalimentación constructiva.

Sacarle partido a la tecnología

En la era de la digitalización, la tecnología puede ser una gran aliada para estimular el pensamiento crítico y agilizar los procesos de toma de decisiones. Porque las herramientas adecuadas pueden sintetizar la información, crear gráficos, permitir la colaboración con otros empleados, facilitar la organización de tareas, etc.

Desarrollar en los empleados las competencias de pensamiento crítico y de resolución de problemas es esencial para que las empresas consigan el éxito en un entorno empresarial que es ahora más desafiante que nunca. Invertir en el desarrollo de soft skills es invertir en innovación y adaptación al cambio para lograr un crecimiento sostenible.

or la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.



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