El salario: Monetario o Emocional

¿Qué es el salario?

Es la remuneración que una empresa emite a sus trabajadores de manera periódica, pero este valor, que en un principio sólo es monetario, se ha visto ramificado en varios conceptos, siendo uno de ellos el salario emocional. Por eso preguntamos cual es mejor: El salario, monetario o emocional.

En este artículo vamos a explicar qué es el salario emocional, qué lo distingue del salario convencional y cuáles son sus efectos en el entorno laboral.

Pero… ¿Qué es el salario emocional?

“Es un concepto asociado a la retribución de un empleado en la que se incluyen cuestiones de carácter no económico, cuyo fin es satisfacer las necesidades personales, familiares y profesionales del trabajador, mejorando la calidad de vida del mismo, fomentando la conciliación laboral”

Asociación Española para la Calidad

Entonces, es un intangible muy importante y valioso para la empresa ya que trata las emociones de los trabajadores. 

Sin embargo, que al igual que puede beneficiar al trabajador, puede empeorar su situación y lograr un efecto adverso al esperado si se introduce de mala manera en el equipo de trabajo.

Dicho esto, se puede decir que el salario monetario también afecta personalmente y emocionalmente a los trabajadores ya que la principal fuente de preocupación en el entorno laboral proviene del dinero, o más bien, de la falta de este.

Entonces… ¿Cuál es la principal diferencia entre estos dos tipos de salario?

La respuesta está en el efecto que provocan. Un salario alto puede llegar a mejorar el entorno personal de un trabajador pero no el ambiente de trabajo, en cambio, un salario emocional permite la fácil retención de talento y ayuda a crear un entorno de trabajo más cómodo.

¿Cuántas veces hemos escuchado a empleados quejarse por tener jornadas infinitas, poca conciliación familiar o un mal ambiente de trabajo en la empresa? Muchas veces, ¿verdad?. Este tipo de comentarios no se ven influidos por el salario económico del empleado, si no por el emocional.

Ahora que ya sabemos cómo afecta el salario emocional a las personas, ¿Cómo podemos implementarlo de forma exitosa en la empresa? Os dejamos 5 puntos claves para que la implementación sea ideal:

1. Flexibilidad Horaria:

Dar un poco de libertad a los trabajadores puede ayudar a que puedan conciliar su vida familiar y que no se sientan atados al trabajo. Además, permite aumentar la productividad y la felicidad de los trabajadores sin coste alguno para la empresa. Cabe destacar, que ésta práctica no está al alcance de todos los puestos de trabajo debido a la actividad que realizan.

2. Cultura saludable:

Ofrecer comida saludable en la cafetería de la empresa o habilita un espacio de relajación, por ejemplo: yoga, meditación, etc… Esto puede generar mejoras en las relaciones entre los trabajadores y ser un punto atractivo de cara a futuros candidatos.

3. Desarrollo personal y profesional:

Permitir a los trabajadores desarrollarse tanto como personas como profesionales debería ser uno de los objetivos más importantes de las empresas pero que muchas acaban dejando de lado. Además, esto ayuda a que sea más productivo y esté más comprometido con la empresa.

4. Posibilidad de ascenso:

Pertenecer en un entorno de trabajo en el que tus esfuerzos se ven recompensados y que te permiten participar en retos distintos cada cierto tiempo aumentará la motivación de los empleados y permitirá la entrada de talento joven y fresco.

5. Diseño del entorno de trabajo:

No es placentero trabajar en un espacio lleno de cubículos, sin ventanas y en el que no hay ni cafetería ni máquinas expendedoras. Por lo tanto, diseñar un espacio de trabajo chulo, con mucha luminosidad, que disponga de espacios comunes donde se puedan reunir los trabajadores en sus momentos de descanso es fundamental para que el equipo de trabajadores esté a gusto y motivado a quedarse en la empresa.

En conclusión…

El salario emocional es un beneficio intangible para los trabajadores y para las empresas, si estas se lo proponen. Los efectos que provoca hará que los trabajadores se sientan más a gusto, sean más productivos y tienden menos a querer salir de la empresa.

Por esto apostar por este tipo de prácticas es ideal, genera muchos beneficios y tiene una inversión muy pequeña o nula.