10 Competencias claves en la nueva normalidad

10 competencias claves en la nueva normalidad

A medida que las empresas de todo el mundo comienzan a recuperarse de los efectos de la COVID-19, el tema en la mente de todos es cómo se ve un lugar de trabajo después de una pandemia, por eso te contamos 10 competencias claves en la nueva normalidad.

El movimiento masivo de retorno a la oficina ya ha comenzado y muchos países empiezan a sentir el impacto positivo de las vacunas y la caída de las tasas de contagios. 

La COVID-19 realmente ha cambiado la forma en que las empresas y los empleados interactúan, poniendo en primer plano los conceptos de trabajo remoto y aprovechando nuevas oportunidades en tecnología, colaboración y gestión del trabajo en todas las industrias. 

Pero, aunque muchos de nosotros nos hemos acostumbrado a trabajar desde casa, algunos estudios muestran que la mayoría de las personas están deseosas de volver a las oficinas y solo 1 de cada 5 le gustaría trabajar desde casa a tiempo completo.

Y como todo ha cambiado las soft skills necesarias para la nueva normalidad luego de la pandemia cambiaran, en este blog te contamos la 10 competencias claves en la nueva normalidad que necesitaran tener tus empleados:

Ahora que sabemos lo esenciales que serán las habilidades blandas para volver al trabajo, puede que te preguntes ¿Cuáles son las más importantes que debe tener mi equipo? Hemos reunido 10 competencias claves en la nueva normalidad:

–   Adaptabilidad y resiliencia:

Aunque el año 2020 ha sido inconmensurablemente difícil para muchos trabajadores, ha puesto de manifiesto la importancia de la resiliencia y la adaptabilidad.

Los procesos del lugar de trabajo cambian rápidamente y, como directivo, es importante dar ejemplo de flexibilidad y voluntad de reajuste. Según un estudio publicado por ScienceDirect demostró que los empleados con gran capacidad de adaptación tienen muchas más probabilidades de permanecer en sus organizaciones.

–   Comunicación eficaz:

El 70% de los errores empresariales se deben a una mala comunicación, con más medios que nunca para estar conectado con los miembros de tu equipo, no hay excusa para una mala comunicación.

Practica la escucha activa, tanto si los miembros de tu equipo están en la sala como a miles de kilómetros de distancia. Escucha realmente sus preocupaciones y asegúrete de que son conscientes de su atención.

De la misma forma, asegúrate de que su estilo de comunicación es lo más claro y agradable posible. Tus empleados no deben dudar de lo que necesitas de ellos y es la mejor manera de trabajar juntos.

–   Resolución de conflictos:

Los conflictos entre los empleados son inevitables, especialmente con tanta incertidumbre en estos momentos. Como gerente, entienda que cada miembro del equipo tiene un conjunto diferente de objetivos y necesidades personales.

Tu trabajo es mediar en las discusiones y encontrar un compromiso que satisfaga a todos para que la productividad pueda continuar.

–   Colaboración:

Puede que hayas reunido al equipo más experimentado y productivo, pero eso no significa nada si no podéis colaborar eficazmente entre vosotros.

Asegúrate de que tu equipo esté equipado con un sistema de gestión del trabajo centrado en la colaboración, en el que los proyectos puedan editarse y gestionarse en tiempo real, con las aportaciones de todos los implicados.

–   Motivación para el crecimiento:

Todos los empleados tienen ambición, pero ésta puede verse fácilmente sofocada cuando sienten que sus jefes no están interesados en ayudarles a alcanzar sus objetivos.

Cuando dirijas a tu equipo, asegúrate de comprobar periódicamente los objetivos profesionales de cada persona. ¿Cómo puede ayudarles a llegar más lejos? Incluso cuando sus objetivos no puedan alcanzarse en tu organización. Tener un jefe que se preocupe auténticamente por su desarrollo es algo que siempre les acompañará.

–   Planificación estratégica:

Ninguna empresa puede triunfar sin un plan claro de éxito, y esto también se aplica a los equipos. Como gestor, reúnase periódicamente con su equipo para evaluar las cargas de trabajo y los detalles a gran escala del progreso de su proyecto.

Pregúntate siempre y a su equipo si lo que estás haciendo va directamente relacionado con el objetivo y la misión general del equipo. Si no es así, no tengas miedo de volver atrás y reevaluar cómo avanzar. Estas son las habilidades blandas fundamentales que deben tener en cuenta los directivos.

–   Inteligencia emocional y empatía:

No se puede subestimar la importancia de prestar atención al bienestar mental de los miembros de tu equipo, y lo único que hay que hacer para empezar es escuchar.

Presta atención a la forma en que los miembros de tu equipo afrontan su trabajo diario y se consciente de cómo te relacionas con ellos, haz de hábito diario la comprobación del estado de ánimo de los miembros de tu equipo, y anímalos a acudir a ti cuando se sientan abrumados o necesiten un descanso para reponer fuerzas.

Un empleado que está descansado, con la mente despejada y apoyado es mucho más probable que haga su mejor trabajo que uno que está quemado y solo en sus problemas.

–   Gestión del tiempo:

La gestión del tiempo es una de esas habilidades blandas muy difíciles de conseguir, pero, la verdad es que no hay ningún secreto para la gestión eficaz del tiempo: hay que encontrar un método que funcione para uno.

Tanto si utilizas una aplicación de seguimiento del tiempo, un cronómetro o la técnica Pomodoro, se trata de encontrar una estructura para tu día que funcione y de animar a los miembros de tu equipo a seguir su propio método.

–   Innovación y creatividad:

Durante la pandemia, los equipos de todo el mundo han tenido que ser creativos con recursos reducidos y han conseguido resultados sorprendentes y ahora que volvemos a la oficina, es importante no dejar que ese espíritu innovador se desvanezca.

Anima a tu equipo a compartir sus ideas, por muy locas que parezcan, realiza una lluvia de ideas conjunta y crea un entorno en el que se fomente la retroalimentación activa y el lanzamiento de nuevas ideas, nunca se sabe de dónde saldrá la próxima gran idea.

–   Aprendizaje activo:

Como líder de un equipo en el siglo XXI, es vital que estés constantemente perfeccionando tu arte y aprendiendo más sobre tu trabajo. Ninguna gran empresa llegó a serlo creyendo que lo sabía todo.

Anima a tu equipo a programar sesiones de aprendizaje en su semana y comprueba regularmente sus progresos. Habla con tu departamento de RRHH sobre la financiación de programas educativos o de ponentes invitados, y lleva a tu equipo al próximo nivel.